No estaba preparada. Yo no estaba preparada para oír a Serrat. Han pasado casi treinta años desde que le había ido a ver a otro teatro, con otros amigos. En aquélla ocasión yo tenía 20 años, o 25... y debió ser uno de los pocos conciertos a los que fui 'sentada'... Me sorprendió ver un inicio de calvicie en la testa de JM cuando en algún momento del concierto se dio la vuelta.
En los 80 los conciertos a los que íbamos eran siempre de pie. Para poder bailar, para caber más...y porque sí. Quien tuvo suerte y buena paga vio a los Rolling, yo vi a Los Secretos, a Los Smith en el Parque del Oeste, sin conocerlos. En esa época, si un amigo tuyo te decía " te vienes a un concierto?" Tu ibas y punto. Sin hacer preguntas. Tu amiga o amigo se sabía las canciones. Había pasado el mes de julio en Inglaterra donde había aprendido de todo menos inglés. Había vuelto con el pelo verde o rapado y con una enorme cresta. Entonces íbamos a conciertos en los que podías estar rodeada de punkis o de roqueros, o un poco de todo. Un amigo tuyo tenía un amigo que tenía un conocido que tenia una maqueta: Allá que te plantabas. Si tenías oportunidad y tiempo oías antes las canciones. Es más divertido cuando te las sabes. Así en Rockola podías gritar "déjame, no juegues más conmigo" o en el Siroco " por la baranda" y en la plaza de toros de cualquier pueblo desgañitarte berreando " y es que su amigo se ha echado atrás"... Otro lugar de encuentro era el salón de actos de la escuela de Caminos: Allí estaban abonados los Nikis y con su "Ernesto tiene un problema muy serio", Alaska con su séquito de Pegamoides, la Frontera, los Esclarecidos o El Aviador Dro con sus Obreros Especializados gritando desde un andamio. Si tenías amigos profundos podías descubrir lo mismo a Silvio que a Pat Metheny. El plan era de lo más serio en ese caso. Quizá luego hubiera tertulia y todo en el café Gijon, o en el Espejo. Sitios de humo aptos para la conversación. Pero en general lo bueno de los conciertos es saberse las canciones y gritar tanto que la Mecana enchufe el micrófono al público para que se le oiga mejor. Y cuando te compras el disco te oyes.

Pero los adultos y sobretodo los mayores, se ponen malos, tienen achaques, les duelen cosas...así Serrat suspendió su concierto de mayo, para descalabro de muchos. Lo suspendió porque estaba malito. Normal. Avisaron de improviso se la nueva fecha: un domingo de septiembre. No dio tiempo a que nos preparáramos. Porque yo, para un vez que voy a un concierto, me habría estudiado "Todo Serrat" y "Lo mejor de..." y "Serrat canta a Don Antonio...." Son títulos inventados pero posibles. Lo que no es inventado es la brasa que habría dado a mis parientes con " tu nombre me sabe a hierba" y otros. Y claro, llegamos todos igual al día H, todos menos la amiga previsora, que en cuanto empezó a cantar Serrat cogió el tono ella y no lo soltó. Los demás callados. Perdona Juan Manuel. Perdona. Vuelve en un mes y te prometo que me espero y nos esmeramos todos y no te dejamos cantar. Porque lo que lesiona a los cantantes en los conciertos es que cante el publico, que se sepa las canciones, y mas ahora,que nadie fuma y no se pueden encender mecheros.
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