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10/01/2026

LAS CROQUETAS REDONDAS

 

Hablemos de las croquetas redondas. Que están de moda, sí. Lo sé. Yo pensé que era más ajustado llamarlas esféricas, decíame que redondas no era el adjetivo más ajustado a la forma ya que la descripción del volumen buscaba; pero me gustaba más, para un título, la palabra ‘redonda’, que lleva intrínseca la perfección. Que no tiene ni principio ni fin.

Hablemos de esas  croquetas llamadas redondas. Una croqueta redonda no es croqueta si no albóndiga, en todo caso: albondiguilla.
 
No me puedo aguantar y acudo a las fuentes, a ver si es que me estoy liando “redondo es que tiene forma de círculo. redondo, redondeado, curvo, curvado, orbicular, lenticular”. En mi modesta y poco formada opinión, eso no le atribuye volumen al objeto. Si entendemos como círculo la superficie que encierra la circunferencia que tiene su mismo radio, estamos hablando de algo plano. Circular, con forma de círculo. ¡Claro, estoy confundiendo redondo con circular!. Luego pienso en la Tierra, y leo que ya postuló Aristóteles que la Tierra era redonda. Tales afirmó que la Tierra tiene forma de bola, bastante hace más de 2500 años. El caso es que se habla siempre de plana frente a redonda, no esférica, en todo caso: de esfera chata. No sé qué pensar.

Tampoco me puedo resistir y acudo de nuevo a la santa RAE, o DRAE, con ‘d’ de diccionario. Sorpréndeme la definición que el sacro sitio hace de croqueta: “Porción de masa, generalmente redonda u ovalada, hecha con un picadillo de jamón, carne, pescado, huevo u otros ingredientes, que, ligado con besamel, se reboza en huevo y pan rallado y se fríe en aceite abundante”.

¿Se puede saber desde cuándo las croquetas son redondas? Además, insisto, ¿redonda? ¡esférica! que un redondel es plano, que tiene dos dimensionares y las croquetas, salvadas de la IA, gozan por ahora de las tres dimensiones. Redonda es la sección de una botella, redonda es incluso la sección de una croqueta, de forma ovalada como dice en el cuerpo de la definición.

¡Que me pierdo en divagaciones! Vayamos al origen de la croqueta, alimento de aprovechamiento por excelencia. ¿Que se hace cocido, pollo asado, merluza al horno?, con los restos y un poco de harina y leche sale una besamel, se prepara y extiende -punto fundamental, el grosor del preparado es cercano a la pulgada- la masa en una fuente; se deja endurecer en la nevera; y al día siguiente, utilizando dos cucharas y mucha paciencia, se preparan las croquetas. (Se admite la licencia del uso de manga pastelera, revolución en la confección) Del tamaño de los cubiertos depende el resultado. Se dejan en un plato o tabla y se van sumergiendo en huevo batido y pan rallado. Primero en uno, luego en otro, en sendos platos soperos. Los más expertos no se manchan las manos, con las mismas cucharas se completa la operación entera. Es un espectáculo hipnótico ver a alguien con maña hacer croquetas. Late la ilusión de comérselas después de fritas. Elaboradas de esta manera, la forma esférica es imposible y la ovalada es solo una consecuencia lógica del procedimiento. Para hacer esferas se requiere otro método, bien a mano, palma abierta sobre la porción de masa arrancada del todo y un ágil movimiento con la palma sobre el alimento, aplicando la presión justa y haciendo movimientos circulares cuyo eje es el de la bolita. Tal cual se hacen las albóndigas o las bolas de arena mojada en la playa. Las bolas de papel mojado para hacer guerras, las bolas de nieve, en fin. Hay quien usa vaso o taza y no se mancha.

Reivindico la croqueta con forma de obús. Esta fisonomía contribuye a su perfecto cocinado posterior, costra exterior crujiente sin ser dura, que preserva en calor del contenido con tendencia sublime a la licuefacción. Está claro que la RAE está algo obsoleta, no solo en cuanto al contenido de la croqueta, que las hay de boletus, morcilla, queso verde,…como en cuanto al rebozado, alcanzado también por la modernidad, se sustituye el pan rallado por quicos, semillas variadas, incluso el huevo se cambia por mejunjes variados, aptos para los intolerantes o alérgicos. Y muchas otras ideas que no quiero ni mentar. Pero la forma, señores, de la croqueta, no se debe perder ni desvirtuar. Por favor no recurran al paralelepípedo, que da una idea inequívoca de producción en serie. Y le quita hasta la gracia. Sería el principio del fin, solución aberrante que ni Los Tiempos Modernos deberían aceptar. ¡Que vivan las croquetas y las albóndigas! Pero que vivan separadas.

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