Mi prima, fan incondicional de CBK, adquirió
diadema de carey. Ella es estilosa, y yo la recuerdo de niña con diademas
parecidas. Como en casa también somos fans, allá que vamos.
Las Butragueño son hermanas y parientes del
Buitre, sí. Hay una foto del padre “que es igual” que Emilio, apoyada en el
mostrador, a la vista de todos. Firmada por el afamado futbolista. El padre
está sentado en una silla Thonet, discreto escucha conversaciones o las inicia.
Se les han acabado las diademas anchas,
debatimos entre unas más finas, que no son buenas, están de moda, pero llévate esta
que te va a durar más. No se rompe. ¿Y un cepillo? Con la iglesia hemos topado.
¿lo quieres para desenredar o para cepillar? La cara de la madre e hija es un
poema. Cepillar es lo que se hace con tu pelo, antes de acostarte. Me viene la
imagen de la abuela paquita y su maravilloso cuarto de baño, donde nos sentaba
en un taburete y nos colocaba un peinador sobre los hombros mientras nos peinaba
y nos contaba historia, del bisabuelo, de padre, del abuelo, de los tíos, de
Zújar, el almacén, o las bromas del día de los inocentes. La colonia del abuelo
inundando los olores, el jabón la toja en la jabonera, y las toallas, alfombras
y resto de menaje a juego, incluyendo lo que cubría el retrete, para prevenir
los fríos segovianos. Papel higiénico el elefante.
Si quieres te puedo ofrecer esto, que es un
mixto, y como todo lo mixto, ya sabes, es un quiero y no puedo. Porque este cepillo
de cerdas hechas de pelo de jabalí, es lo que realmente te va a activar el cuero
cabelludo y te va a cuidar de paso ese pelo tan bonito que tienes. Te brillará más
el pelo, reparten la grasa natural del cabello, conseguirás reducir el
encrespamiento, que seguro te atormenta y además son muy suaves, no rompen el
pelo.
Salimos de la tienda madre e hija habiendo intercambiado
teléfonos con las Butragueño, tan amigas. Es que mi prima vino ayer, no ayer
no, el miércoles que la atendí yo. Muy maja y muy elegante. Ya. A ver si les quitan
pronto el andamio, que no se les ve desde la calle. Es que van a convertir el
hotel en un four seasons, como Canalejas. Anda, qué suerte, entonces tendrán
mucha clientela elegante. Ya veremos.
Las diademas al final no te las pones porque te duele un montón la cabeza, basta de farsas.
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