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20/04/2026

ESPABILA

 

Hay varias cosas que he oído últimamente y que me parece que son definitivas para que espabile el más apoltronado.

La primera es una pregunta a Steve Jobs (o a Bill Gates, tanto da, a veces me hago un lío) SJ es la monda, aunque no esté entre los vivos, el tío creo APPLE, le despidieron y volvió de CEO, poca broma). El caso: la pregunta fue: “¿cuál es la clave de su éxito? ¿qué rutinas practica?”. El del micro pensando que le iba a hablar de chia, meditación o yoga con cereales o hacer la cucharilla con redondilla jugando a las chapas. ¡A saber!. Algún truco infalible en primicia para poner en práctica inmediatamente. Lo importante, como siempre, fue la respuesta, Él contestó que la única rutina que practicaba a diario era no quejarse. Que su vida cambió a mejor el día que abandonó la queja. Tal cual. Es que la queja es muy mala. Ya lo hemos hablado. 

Otra cosa que oído y me ha encantado (no sé si es verdad o no) porque creo que es buenísima: alguien hablaba del famoso “no tengo tiempo para nada” “estoy liadísimo” (excusitas de por qué no llaman, no salen, no van al gimnasio, no visitan a sus padres, hijos o amigos). Ante esa falta de tiempo, recomendaba pensar en Sarkozy, que fue elegido presidente de la República y se ligó a Carla Bruni mientras tanto. Vamos, que tiempo hay. Enlazado con el amor, o el desamor, y en relación a la tristeza tras una ruptura amorosa, alguien decía, “mira si Jennifer Aniston superó que le abadonara Brad Pitt, tú tienes que parar llorar porque te ha dejado ese imbécil, así que déjate de tonterías!. No está mal.

Y es que en las redes se puede aprender mucho, he cogido toda esta información y me la he echado al morral, a ver si me sirve y la sé utilizar. Junto con estos consejos y algún otro, guardo el de una presentadora exitosa, casada con un presunto escritor, que adjudica a andar con mucha mala lecha su buen estado de forma.

Así que, aquí me tienen, andando con mucha mala leche, sintiéndome tan buenorra como Jennifer y que me eche de menos Brat y sin quejarme ni un poquito, a ver si me ligo a mi crash. Que, como todo el mundo sabe es un inglés elegante y repelente, a la sazón actor y abandonado también por su estúpida mujer.


19/04/2026

LA VIDA FELIZ (D. FOENKINOS)

 D. F no defrauda. Siempre es amable. Es un magnífico escritor que escribe cosas deliciosas maravillosamente. Puede parecer muy cursi esta frase, pero desde mi punto de vista es exactamente así. No estoy descubriendo América. Su solidez y prestigio están consolidados y premiados. Por supuesto su talento está más que reconocido en el mundo literario internacional. 


Describe la vida e intenta siempre adornarla sin bodoques. Ya sea en la tristeza o en la tragedia, construye un camino hacia la armonía. Enciende la luz y da cabida a la felicidad.

Agradezco a J(X), este descubrimiento, en el jardín de la casa de mi abuela en Segovia. En el jardín del primo Pablo, que tan generosamente abre, como todas las casas en las que ha vivido, a los amigos, a la familia, a la celebración, a estar juntos.

Fue un día no precisamente alegre, de julio, cuando por necesidades del guion, un grupo grande de amigos y familiares estábamos en Segovia. Como siempre, Pablo abrió las puertas de su casa. Veniros a casa después. Nos juntamos ahí, estamos más a gusto. 

Allí estábamos. Los amigos de Pablo, los amigos de Juan, los amigos de Marta. Yo siempre me he sentido mezcla de amiga y prima. 

Los amigos de Juan rodeaban a Juan, y verles juntos era volver a una época de tribulaciones y mudanzas. Una época previa al asentamiento y a la madurez quien la alcanzara. De alguna forma todos nadábamos entre los sueños y la ilusión, en un intento de retrasar la edad de hacernos de verdad mayores. Los amigos de Juan rodeaban a Juan en una suerte de abrazo.

X, amigo de Juan, amigo de Pablo, amigo de Marta, entre unas cosas y otras, me habló de Foenkinos. Fue él quien quien me puso en bandeja semejante tesoro y no las críticas sesudas de Babelia. Era como si el propio Foenkinos hablara. Con la delicadeza, con la fuerza y con el entusiasmo de la esperanza. Con la armonía y la paz de su propia literatura despertó en mí la curiosidad y las ganas de leerlo. En ese jardín segoviano, al que volverán las hortensias, entre vino, lágrimas y alguna risa, descubrí a este magnífico escritor. Gracias X.

18/04/2026

LAS BUTRAGUEÑO

 

Influida y animada por mi prima, que sabe de moda mucho; y acompañada de mi hija, que también, me lanzo un viernes por la tarde a la Gran Vía. Decidida a arriesgar. Es una zona preciosa de Madrid , imagino a mis padres paseando por allí en los años 60. Ahora la algarabía es tal, que el disfrute no es tanto, pero sigue siendo hermoso. Paso por el Círculo, donde fue nuestra primera cita. En una bocacalle, detrás de unos contenedores de obra y unas horribles vallas, está la tienda de las hermanas Butragueño. ¿Es una perfumería? ¿Un bazar? No sé. Tienen un poco de todo. Pendientes, colonias, perfumes, peines, cepillos, coleteros y diademas entre muchas otra cosas que no soy capaz de recordar.

Mi prima, fan incondicional de CBK, adquirió diadema de carey. Ella es estilosa, y yo la recuerdo de niña con diademas parecidas. Como en casa también somos fans, allá que vamos.

Las Butragueño son hermanas y parientes del Buitre, sí. Hay una foto del padre “que es igual” que Emilio, apoyada en el mostrador, a la vista de todos. Firmada por el afamado futbolista. El padre está sentado en una silla Thonet, discreto escucha conversaciones o las inicia.

Se les han acabado las diademas anchas, debatimos entre unas más finas, que no son buenas, están de moda, pero llévate esta que te va a durar más. No se rompe. ¿Y un cepillo? Con la iglesia hemos topado. ¿lo quieres para desenredar o para cepillar? La cara de la madre e hija es un poema. Cepillar es lo que se hace con tu pelo, antes de acostarte. Me viene la imagen de la abuela paquita y su maravilloso cuarto de baño, donde nos sentaba en un taburete y nos colocaba un peinador sobre los hombros mientras nos peinaba y nos contaba historia, del bisabuelo, de padre, del abuelo, de los tíos, de Zújar, el almacén, o las bromas del día de los inocentes. La colonia del abuelo inundando los olores, el jabón la toja en la jabonera, y las toallas, alfombras y resto de menaje a juego, incluyendo lo que cubría el retrete, para prevenir los fríos segovianos. Papel higiénico el elefante.

Si quieres te puedo ofrecer esto, que es un mixto, y como todo lo mixto, ya sabes, es un quiero y no puedo. Porque este cepillo de cerdas hechas de pelo de jabalí, es lo que realmente te va a activar el cuero cabelludo y te va a cuidar de paso ese pelo tan bonito que tienes. Te brillará más el pelo, reparten la grasa natural del cabello, conseguirás reducir el encrespamiento, que seguro te atormenta y además son muy suaves, no rompen el pelo.

Salimos de la tienda madre e hija habiendo intercambiado teléfonos con las Butragueño, tan amigas. Es que mi prima vino ayer, no ayer no, el miércoles que la atendí yo. Muy maja y muy elegante. Ya. A ver si les quitan pronto el andamio, que no se les ve desde la calle. Es que van a convertir el hotel en un four seasons, como Canalejas. Anda, qué suerte, entonces tendrán mucha clientela elegante. Ya veremos.

Las diademas al final no te las pones porque te duele un montón la cabeza, basta de farsas.