La primera es una pregunta a Steve Jobs (o a Bill Gates, tanto da, a veces me hago un lío) SJ es la monda, aunque no esté entre los vivos, el tío creo APPLE, le despidieron y volvió de CEO, poca broma). El caso: la pregunta fue: “¿cuál es la clave de su éxito? ¿qué rutinas practica?”. El del micro pensando que le iba a hablar de chia, meditación o yoga con cereales o hacer la cucharilla con redondilla jugando a las chapas. ¡A saber!. Algún truco infalible en primicia para poner en práctica inmediatamente. Lo importante, como siempre, fue la respuesta, Él contestó que la única rutina que practicaba a diario era no quejarse. Que su vida cambió a mejor el día que abandonó la queja. Tal cual. Es que la queja es muy mala. Ya lo hemos hablado.
Y es que en las redes se puede aprender mucho,
he cogido toda esta información y me la he echado al morral, a ver si me sirve
y la sé utilizar. Junto con estos consejos y algún otro, guardo el de una
presentadora exitosa, casada con un presunto escritor, que adjudica a andar con
mucha mala lecha su buen estado de forma.
Así que, aquí me tienen, andando con mucha
mala leche, sintiéndome tan buenorra como Jennifer y que me eche de menos Brat
y sin quejarme ni un poquito, a ver si me ligo a mi crash. Que, como todo el
mundo sabe es un inglés elegante y repelente, a la sazón actor y abandonado
también por su estúpida mujer.
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