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23/07/2022

YO ES QUE SOY DE SEGOVIA


¡Ay del que no tenga pueblo! O capital de provincia a la que hacer referencia. Ser de Segovia tiene mucho recorrido. Ser de Segovia es un recurso, ser de Segovia es amparo, ser de Segovia mola, ser de Segovia es un lujo, ser de Segovia desconcierta, ser de Segovia es un arma infalible de defensa personal cuando se sale uno del tiesto. Ser de Segovia conviene traerlo a colación cuando se tiene una de esas ocurrencias disparatadas y se suelta sin filtro. Hay dos opciones, excusarte ¡cobarde! o soltar que eres de Segovia.  Colofón donde los haya. Mudo el interlocutor. Es equivalente a decir es que "yo soy así", pero tiene más gracia. No lleva implícito el "te jodes" sino un "es lo que hay" con retranca y un poco de gracia, inusual para los castellanos recios.

Soy de Logroño. ¡Ole! ¿Que no conoces a nadie de Logroño? Yo sí. Cuando les preguntan ¿tinto o blanco? en una comida de postín y algún desaprensivo osa optar por un exquisito blanco, novedad donde las haya, último grito, que marida con el lenguado Menier (¡Cuánto daño ha hecho Master Chef a la cocina!), ellos se desmarcan con un "yo es que soy de Logroño, voy a tomar tinto, un Rioja, una copa para mí". Y se quedan tan panchos, la mirada limpia. No resultan groseros, y son contagiosos, como cuando alguien pide café con hielo, siempre hay otro comensal que se une. Al final acaban pimplándose una botella y retumban sus risas desde el fondo norte de la mesa.

Yo soy de Segovia, y lo utilizo cuando me viene en gana y especialmente cuando quiero presumir. Pero también cuando no me apetece explicar algo, ni justificarme. Es un "soy así", con un toque de orgullo. Si se me tacha de exagerada con el calor que tengo, por ejemplo. "¡Pues hace frío!", me espetan. ¡Vaya por Dios! Yo no hablaba en valor absoluto, siempre hay gente a la que le gusta llevarte la contraria o aplicar la tabla rasa. Digo "ya, yo es que soy de Segovia" Si es que por sacar defectos que no quede. Pero ese argumento deja mudo al más petardo de los pesados. Esos que siempre quieren que todos seamos iguales. Pues no. El mundo monocromático no existe. Ni en sueños. Porque yo soy de Segovia a mucha honra y presumo en muchas otras ocasiones y me escudo en mis orígenes cuando se me antoja. Aunque en realidad, no soy de segoviana en el sentido estricto del gentilicio. Ni he nacido allí, ni he vivido allí. Muchos veranos, sí, muchas Navidades, también. Pero mis padres, tres de mis abuelos, mis casi abuelos y muchos bisabuelos, son de Segovia de raíz. ¡Ea! Encima, si eres de Segovia y lo cuentas, ya, si otro del grupo es de Segovia, nos falta tiempo para preguntar "de quien eres". En dos minutos contados o somos parientes o amigos. No falla. 

Los hay que son de Murcia. Esos no pasan calor y soportan lo que les echen. Incluso más que uno de Córdoba, que ya es decir. Sartén de Andalucía. Pero es que Murcia encima no sale en el mapa a no ser que un terremoto la ubique, una playa que medio mundo situaba en Almería: está en Murcia. O Albacete, ¿Qué pasa en Albacete que es cuna de humoristas? Todos son de Albacete. Tanta broma con las rimas y mira tu, ahí están dándole a la sin hueso y haciéndonos reír. Para una entrevista de trabajo del club de la comedia el comodín es el origen, yo es que soy de Albacete. 

El origen de uno se trae a colación cuando quieres demostrar que eres diferente, cuando no tienes excusa, cuando no te quieres explicar. ¡Coño!, que todo tiene ser por algo. Que no me gusta el hígado. Es que soy de Plasencia. Hala. Te agarras a tus orígenes y a ser Toledo se le puede culpar o dar gracias de cualquier cosita. Y cuando quieres presumir. Soy de Segovia de toda la vida. Pero, ¿Cómo no me has contado nunca eso? Pues porque soy de Segovia. A otra cosa mariposa. 

Ya hablaremos de los gallegos. Merecen capítulo aparte.

2 comentarios:

  1. Sí, te lo he escuchado decir muchas veces. Debíamos ser de los pesados que querían explicación….

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  2. Nada de pesados. Pacientes diría yo

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