En los países caribeños, en ese entorno de luz y color, hablan los abogados, los ingenieros, los licenciados en general, un inglés de la Reina de Inglaterra. Si les conoces en inglés son personas sofisticadas y eruditas con maneras suaves y elegantes. Eso sí, cuando cambian al español, te dan ganas de bailar. Se oye reguetón, las ondas de su voz te lo transmiten, sacan toda la alegría que llevan dentro. Sin perder la elegancia: Empieza la marcha, se te van las piernas. El primer ‘mi amol’ descoloca al interlocutor, con la segunda expresión oriunda del tipo "qué lo qué mi loco", dicha sin afectación o engolo, con la entonación justa y acompañada gestualmente, el ritmo sin contención del hispanohablante encuentra tu glándula del ánimo, la que hace saltar los resortes de la marcha. Los dedos se te hacen huéspedes y se te van los pies sin darte cuenta. La cintura se libera. Todo empieza a girar invitando a la alegría.
En el Caribe la vida está escrita en colores primarios. La música y el ritmo son naturales de sus habitantes y cada uno los lleva a su aire. Hay algo contagioso en todo eso y los movimientos involuntarios de la cabeza se van transmitiendo a todo el cuerpo como si la melodía hubiera traspasado la epidermis, encontrara el camino para llegar a tus venas y del flujo sanguíneo, como sea que eso pudiera ocurrir mandara un mensaje a tus neuronas para guiar nuestro esqueleto. Se acabó la artrosis, el neuroma de Morton, la artritis reumatoide, inflamación de cualquiera de los metatarsos y dolores ambiguos. Descálzate, ya veremos mañana cuánto paracetamol necesitas.
Cuando la melancolía británica de la presunta ausencia de emociones, de la palabra justa y la entonación exacta, se interrumpe por un ‘la chinga de tu madre" (desconozco la crudeza de la expresión, si es mala o buena, es solo un ejemplo), renace ese sol del caribe...
Movimientos controlados
De calor, adrenalina
Relaciones prestigiosas
de la gente mas mimada
Juventud acribillada
por tus golpes de emoción
Es la harina encantadora
sobredosis de pasión,
sobredosis de pasión...

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