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11/10/2026

LO QUE HACE EL IDIOMA

En los países caribeños, en ese entorno de luz y color, hablan los abogados, los ingenieros, los licenciados en general, un inglés de la Reina de Inglaterra. Si les conoces en inglés son personas sofisticadas y eruditas con maneras suaves y elegantes. Eso sí, cuando cambian al español, te dan ganas de bailar. Se oye reguetón, las ondas de su voz te lo transmiten, sacan toda la alegría que llevan dentro. Sin perder la elegancia: Empieza la marcha, se te van las piernas. El primer ‘mi amol’ descoloca al interlocutor, con la segunda expresión oriunda del tipo "qué lo qué mi loco", dicha sin afectación o engolo, con la entonación justa y acompañada gestualmente,  el ritmo sin contención del hispanohablante encuentra tu glándula del ánimo, la que hace saltar los resortes de la marcha. Los dedos se te hacen huéspedes y se te van los pies sin darte cuenta. La cintura se libera. Todo empieza a girar invitando a la alegría.

En el Caribe la vida está escrita en colores primarios. La música y el ritmo son naturales de sus habitantes y cada uno los lleva a su aire. Hay algo contagioso  en todo eso y los movimientos involuntarios de la cabeza se van transmitiendo a todo el cuerpo como si la melodía hubiera traspasado la epidermis, encontrara el camino para llegar a tus venas y del flujo sanguíneo, como sea que eso pudiera ocurrir mandara un mensaje a tus neuronas para guiar nuestro esqueleto. Se acabó la artrosis, el neuroma de Morton, la artritis reumatoide, inflamación de cualquiera de los metatarsos y dolores ambiguos. Descálzate, ya veremos mañana cuánto paracetamol necesitas.

Cuando la melancolía británica de la presunta ausencia de emociones, de la palabra justa y la entonación exacta, se interrumpe por un ‘la chinga de tu madre" (desconozco la crudeza de la expresión, si es mala o buena, es solo un ejemplo), renace ese sol del caribe...

Y aquí no puedo más que recurrir a Nacha con su Sol del Caribe:
 
Movimientos controlados
De calor, adrenalina
Relaciones prestigiosas
de la gente mas mimada
Juventud acribillada
por tus golpes de emoción
Es la harina encantadora
sobredosis de pasión,
sobredosis de pasión...
 
Y es que tú te sientas al lado de un togado que ha expuesto sus argumentos entre el if y el between con el Támesis lamiéndole la oreja, Oxford o Cambridge y la London School emanando en su discurso. Aroma británico por excelencia, freses cortas y humor fino. Traje cruzado y maneras suaves y todo ese predecible. De pronto te suelta, al sentarse a tu vera, un “¡mamasita!“... poco es que se caigan los palos, es que el sombrajo entero se te derrumba. No necesariamente para mal. Le cambia la mirada, te cambia a ti, repiquetean los dedos de la mano sobre el muslo buscando las teclas. El dedo gordo del pie adquiere vida propia y es que el ritmo sube por tus pies. No sé qué va a ser de esta reunión, de este juicio, de esta operación a corazón abierto. Licenciados allá en tierras caribeñas los hay de todos los palos. Y ellos están acostumbrados a esa alegría, pero nosotros, encorsetados europeos…se nos baja el interruptor y solo queremos darle al "ronsito", la piña colada o a la caipiriña. ¡Estamos perdidos! ¿Quien no ha visto esa serie de un policía británico en el caribe? Llegan abrumados por el calor y el lento discurrir de la vida. Se quedan enamorados de la luz y el color, la alegría, la música y el calor de los amigos. Esas aguas caribeñas, esa temperatura e insoportable humedad, esa viveza en la vestimenta, camisas de palmeras los hombres, flores en el pelo ellas y vestidos de colores tan vivos que tapan la luz del sol. Todo eso y el ritmo riega las almas tristes de los cautos y formales europeos.

 

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