La camisa por dentro o por fuera (si de guayabera estamos hablando o embarazada guión gordita está la que la viste). Es decir, hay que elegir. Pro fuera o por dentro. Como en muchos otros asuntos relacionados con la vestimenta, el hombre lo tiene fácil. Recurre sin romperse la cabeza al sistema binario. En base dos solo existen esas dos opciones: cero por dentro, uno por fuera. Se acabó. Sin embargo el sector femenino siempre se enfrenta a la escala en el momento del atuendo.
Desde mi punto de vista es una bobada meterte un trocito de camisa por dentro y el resto por fuera porque te tape o no te tape cierta parte. Eso supone un estrés que no compensa. A mí no me merece la pena. Si no estoy para enseñar, tapo, y tapo del todo. Un si es no es con el asunto de la colocación del faldón de la camisa lleva al absurdo una cosa en teoría muy sencilla. Es el punto de inflexión de la estupidez de la esclavitud de la moda. Solo comparable al pantalón “cagao”. Cuyo origen presidiario la mayoría de los seguidores de susodicha tendencia creo que desconocen con indiferencia.
El faldón de la camisa, de la blusa o va por dentro o va por fuera, no hay opción. En el caso de las mujeres por dentro, preferiblemente, salvo camisola, o estado de buena esperanza, cuando no te queda más remedio, o en esas épocas de lorzas encadenadas, que también por fuera. Para evitar la arruga se soluciona el tema con camisa al ras de la falda o pantalón. Que con la largura se juega y los modistos hacen magia con las medidas, pinzas y simetrías.
Pero es que hay que tener en cuenta que para llevar la camisa o blusa por dentro de una manera decente, ésta debe estar no planchada, ¡qué digo! ¡Almidonada! Y el trabajo que va detrás de semejante imagen es arduo. Además de que si te equivocas de faldón debes recurrir de nuevo a la plancha porque en caso contrario la pieza que queda a la vista sufre inevitablemente los embates de haberse visto sometida al remetido en falda o pantalón. Por no hablar del día en sí que va a pasar la portadora. No imagino su trabajo. Sentada no se puede pasar la jornada porque ese pico. Perfecto que a las ocho de la mañana y con el ojo recién pintado, era perfecta, a media mañana es un burruño que requiere intervención o remetido. Así es que de trabajar en un despacho, oficina, obra, ser estudiante de cualquier modalidad…ni hablamos. Puede dedicarse a la venta puerta puerta, eso no alteraría la lisura siempre que el desplazamiento no requiera sentarse, con lo cual, no le arriendo la ganancia. El día es largo en una jornada entera sin tomar asiento.
En fin, reivindico la sencillez y la cordura. Que no nos dejemos comer el coco por los fastos y el prometido laurel. Que viva una camisa blanca bien metida por el vaquero, ¡suertuda quien pueda!

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