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26/07/2026

QUE EL DINERO NO DA LA FELICIDAD

Que se lo digan al heredero del imperio de moda cuyo padre se ha precipitado al vacío. A él el dinero le ha quitado la felicidad. Al menos por una buena temporada. Acusado de parricidio, lo que le sobra es pecunio para defenderse. En un eventual juicio sin testigos, la verdad la sabe sólo él. 

Yo no tendría esos problemas. Me refiero a las cuitas que le llevaron a la situación en la que se encuentra. Vamos a ver, ¿que mi padre es el puto amo, con perdón de una de las empresas más grandes y más todo del país?, pues tan contenta. Una fortuna no se puede arriesgar por el ego. ¿Que me da trabajo?, genial. Me ponga donde me ponga. Dependienta, cajera. Como si tengo que hacer de modelo de ropa. Soy soldado. Humilló lo que haga falta. Que no se diga que estoy per ser la hija del jefe. Eso sí, después de las penurias y las piernas embotadas, dame algo interesante. Voy a acompañar a elegir las nuevas colecciones. Que yo me quedo callada, te lo prometo. Déjame ir a Milán a ver que están haciendo, a Paris por ver por dónde van los tiros, Nueva York, Países Bajos. Prémiame lo bien que me he portado. ¿Que no me da trabajo? A mi bola. Me pongo a hacer punto con mi madre y a disfrutar de lo que hay. 

El hijo del magnate no sabe aprovechar las oportunidades. Que quiere montar su propia línea, dice. Déjate de rollos, el mercado está complicadete. Te lo están dando todo hecho. Disimula. Le dan una responsabilidad y el chaval la empieza a pifiar. Bajan en picado los bendecíos. Toma decisiones de estrategia sin que le hayan pedido opinión, no sé qué hizo, el caso es que no funciona. A punto ha estado de meter en un problema a la que lleva siendo años una empresa solvente. Apártate que sigo yo, le dice el padre. Normal que le quite. Yo confieso que como hija hubiera reaccionado de otra forma. Digo esto desde mi ignorancia en cuanto a lo que se refiere ser millonario. Y a la pasta en general. Yo con los números bien. Te puedo hacer una integral doble o una ecuación diferencial, rétame. Eso sí, si la unidades son € o $ o £, vamos, si se trata de dinero, me bloqueo. No me pidas que divida una cuenta en un restaurante, no sé sacar el porcentaje para una propina ni a cuánto tocamos. Mi padre decía que no se habla de dinero. Yo soy muy de escuchar a mi padre. En ese caso, que padre me dice que no sirvo para su empresa, para ese puesto, tranquilamente me vuelvo a casa y me pongo a otra cosa. Que lo hubiera entendido. Dame otra ocupación, ¿en qué puedo ayudar?. Me hubiera bastado con hacerle de chófer. La conversación, el día a día. Te llevo y te recojo. Con eso me alimento yo y me sobre. Pero no, este chico tenía sus proyectos y sus sueños. Que está en su derecho. Como en su derecho está el padre de no financiárselos.

Digo yo que a este chico el dinero le ha envenenado. La novia propia y la del padre han debido ahondar y hacer que sangraran más las heridas que hubiera. En eso las mujeres tenemos muy mala idea. Que tú te mereces más, con lo listo que eres. Que es un vago, ¿cómo le vas a dejar solo?. Dale más, no le des tanto. Se lo merece, es un piernas. Total, que lo que entre padre e hijo se podía haber resuelto con unos güisquis se emponzoñó con terapeutas que no eran psicólogos, no sé si son falsas terapeutas o gente que pasaba por ahí. Parientes de intención dudosa, consejeros, oportunistas y aprovechados con el letrero de “quiero ayudar”. Un montón de báculos artificiales que no debieron pedir para resolver su ropa sin lavar. A mí me da la impresión de que entre unos y otros fueron construyendo una realidad ficticia llena de túneles y obstáculos, riscos y peligros. En uno de ellos, desafortunadamente, acabaron los días del progenitor. Toda esa parafernalia llenó sus días de una simbología que mezclaba dinero y odio. Las montañas de oro del tío Gilito batidas con proyectos imposibles. Quien sea que fuera que alimentó ese dispararte no debe sentirse orgulloso del resultado.

Sea cual sea el motivo de la caída y deceso del patriarca en presencia de su hijo, es una tragedia con horribles consecuencias. Para ese hijo que si tenía un conflicto con el padre nunca lo podrá resolver, para el padre, claro, principal damnificado. Y para la familia y amigos inmersos ahora en un horrible proceso que no deja espacio al duelo. Las pesquisas, los interrogatorios, el juicio. “¿Dónde estaba usted el día tal, a la hora cuál?” Es que a mí me ponen en esa tesitura y me contradigo seguro. No porque mienta, porque no me acuerdo. O recuerdo cosas distintas cada vez. O me olvido. Que no es a propósito. No es la edad. 

Por eso digo yo, que el dinero no da la felicidad a algunos. A mí si me la daría. Que esos líos no los tengo yo. Me pongo a disfrutar y punto. Que me pongan a prueba, que lo quiero demostrar. 


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