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24/07/2026

LAS DESAPARICIONES DE MERCADONA



Es fácil de entender que se agote la falda Guinda en la Boutique de moda, el vestido Arno o la camisa París. Pasan las temporadas, las modas cambian, la ropa se agota. Ese capricho que no te diste, esperando a las rebajas, ya no te lo vas a poder dar. Te aguantas. La actriz que salía en tal película con esas sandalias se ha hecho mayor o es una antipática y ya no te gustan tanto. Hasta te parecen macarras, como ella. En fin somos en general muy influenciables en el qué me pongo. Otra cosa es “¿qué comemos hoy? Que sí, también hay modas, ya no comemos empanadillas si no guiosas. ¡Pobres aquellos que no conocen la empanadilla! Ha desparecido el gazpacho clásico y si no le añade aguacate o remolacha eres carpetobetónico. Hay comidas viejunas que más quisieran los trampantojos o los plantos desetructurados. Pero algunos básicos, eso me mosquea más que desaparezca. 

El té rojo, gomas de pelo, horquillas, peines, el humus king size, el tomate frito Hida -ha vuelto-. Chicles de regaliz y de sandía, eran tan grandes que l efectuó saciante era inmediato y asociado a que no te cabía nada mos en la boca; el gel de glicerina, con idéntico olor al jabón y tan natural y barato como éste; crema facial de caviar, al nivel de las de farmacia pero sin receta y con dos ceros menos en el precio; quesos Cottage y Grana Padano como el tomate Hida, Guadianas de Mercadona que van y vienen; ajenos a las modas, que vienen y van porque tú eres el rey del glam, rey del glam; la ensaladilla rusa con gambas-depende del barrio-, las tostas redondas para dippear, el pan de sándwich tamaño medio DIN A4, chicles, ¿nata fresca?, jabón de Marsella líquido, cebolla frita en lata. Cada uno podría escribir su lista, según sus adiciones o aficiones. No se trata de desprecio es temporales en su mayoría. No es falta de stock, salvo excepciones. No hay estantes vacíos. A un cierto puerto, cuando ha pasado un tiempo prudencial, los solícitos empleados del Mercadona te mirar como si te lo estuvieras inventando. “ Yo nunca he visto el té rojo; espere que pregunto a la encargada.” No, té rojo no hay. Hace mucho. Tú sabes que no es cierto. A lo mejor infusiones no compras cada semana. Pero el pan, 

No me digan que soy la única que lo he echado de menos porque no es verdad. Lo que ocurre es que un día no hay té rojo y compras negro o verde; a la semana vuelves a buscarlo y ante la extrañeza, preguntas. El encargado de Mercadona te acompaña, literalmente. Atraviesa contigo los lineales y llega al frontal de las infusiones. Donde hace unos meses estaba el té rojo durante algunas semanas hubo un hueco sin cartel, ahora lo ocupa una infusión de frutos rojos acomodada como un niño travieso haciéndote creer que no ha hecho nada, en el caso de la infusión, que siempre ha estado allí. No estoy loca. Antes había té rojo. El encargado intenta primero entender, luego confiesa su desinformación. 

De estas desapariciones misteriosas lo que me preocupa es el porqué. Hay quien es experto en el relato. Quizá deberían encargarse ellos de explicar. La web del Mercadona, envía un mensaje semi automático "sentimos informarte que ya no lo vendemos. Pero vamos a pasar nota de tu interés por el producto. ¿En cuál de nuestras tiendas compras habitualmente? " o "ya no lo tenemos en nuestro surtido 😥 y vamos a pasar nota a los responsables de tu interés para que lo podamos valorar. Sentimos las molestias 🙏". Ante esa respuesta, la confusión es mayor. ¿Serían productos dañinos para la salud?  Esa crema que te echabas a diario, ¿será la causante de tus manchas?. A qué van a tener la culpa los alimentos desaparecidos de lo gorda que estoy. Va a ser eso. Que me crearon adición. Esas patatas fritas, esos panes, contenían sustancias malignas que me hacían consumirlos con avise. Mira tú por donde el peso que se me ha quitado de encima. Literal. 




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