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22/07/2018

LA CHIQUITITA

Sin desmerecer a Pablo, Soraya ha perdido por culpa de la mediocridad.  Porque es demasiado inteligente. Porque es abogado del estado, por ser brillante. por ser más lista que el hambre. Porque no es guay. Porque es menos mona que Pablo y su mujer. Porque su marido no llora en los mítines. Y eso solo pasa en España.  Que ganan los mediocres, o los menos buenos. Porque no cuestionan al resto. No son peligrosos. Sólo en España tenemos esa vergüenza y esa falta de orgullo por lo bueno.

¿Por qué no dejaron a Borrel al mando del P.S.O.E? Por lo mismo. Por listo. Porque era demasiado inteligente.  Porque no es títere de nadie. Porque no sabía hacer bromas. Por no tener gracia. Hasta le emparentaron con los cuernos, los de verdad. Intentar desacreditar lo bueno, qué absurdo ejercicio.
Eso aplica a todos los estratos y situaciones.  No digo que Almunia o Pablo sean tontos porque no lo sé.  Seguro que son gente estupenda. Currantes y de todo. Lo que digo es que la gente más buena, la mejor; y lista, la más lista, lo tiene complicado siempre para ganar. No son divertidos. No son maleables ni susceptibles de manejos y manipulaciones. Lo tienen claro. Quizá van algo escasos de habilidades sociales.  Ni son esclavos de modas y por supuesto, no se callan.

Y tenerlo claro, en este mundo del "todo vale y de quedar bien", no es bienvenido. Hay que ajustarse a patrones. Hay que quedarse en la media.No se debe jamás llamar a las cosas por su nombre. Nunca. Con el gusto y la tranquilidad que da vivir en la coherencia. Y rodeado de los mejores . No lo entiendo.

20/07/2018

DE TAN BUENO QUE ES PARECE TONTO

DE TAN BUENO QUE ES PARECE TONTO Pero no lo es. No hay nada mejor que la bondad.  Nada como tener el corazón tan blanco. No hay bondad que se acerque a la tontería.  No hay nada más lejos de un estúpido que un hombre bueno.

Por eso no creo en eso de "ser tan bueno que uno parece tonto". No creo que haya que protegerse de nada ni de nadie siendo un bicho o una mala persona, despreciando al otro. Siendo displicente, distante, haciéndole faenas, quitándole el amor. Tampoco creo en un escudo mas robusto que la bondad. Creo que cuando la bondad va por delante;  creo que cuando la nobleza del corazón es real; creo que cuando la honestidad es pura... Creo. Creo. Creo.  Y creo que no se es tonto por mucho que a uno le hagan daño. Y que le sigan haciendo daño. Y que persista en su amor, en su bondad. Sin dejar de ser buena persona.  Por mucho que sufra. Por mucho que la vida se revuelva como un estómago en centrifugado.  Por mucho que duela. No es cuestión de que la bondad se acerque a la estupidez. No. El bueno es bueno y tiene en paz su alma. Sus bolsillos quizá estén vacíos, no será rico; pero también lo está su mochila de carga, sin electrones.  Pesa más la mentira, la inquina. Pesa y comba tu historia.

En el límite, el uno dividido entre infinito, está esa frase manida que se refiere al límite del amor y la bondad, que se encuentra justo en la dignidad. ¿Pero qué puñetas tiene que ver la dignidad con el amor y la bondad? Es un error de concepto unir esas palabras y conceptos tan bellos para construir una sentencia absurda. La bondad y el amor dignifican. Nunca lo contrario. 
Es este estilo de vida reciente de la inmediatez. De obtener satisfacción al momento. De  obtener resultados. Es este estilo el que impulsa a dejar de lado principios y ética para desarrollarse plenamente uno, para pensar en ti mismo, para obtener rédito personal, tener tiempo para uno. Es este estilo lo que impulsa a criticar al hombre bueno e identificarle con un tonto. Nada más lejos. No conozco inteligencia mayor que la bondad. 




01/07/2018

DE LA AUSENCIA Y DE TI

No hay piropo más bonito que decirte que se acuerdan de ti. Y si es una fuente con quien te recuerdan, es tan lindo que no se puede aguantar.
Silvio Rodríguez sería un cursi y cantaba fatal. Sus gallos eran un clamor popular y su voz no valía nada. Ya lo he dicho. Eso sí, sus letras eran la caña. Porque de la ausencia y de ti. Tu, Ti, te, contigo... ¿Cómo se digiere? 
Que tu amor te sienta en una fuente es de lo más dulce. Como de lo más triste es la fuente ordeñada, seca, y muerta.  Inerte. Estéril. Como el ejército de fuentes de la Granja, que sólo a veces florecen.

Sigo yendo a Tete semana por semana. ¿Te acuerdas de allá?




.... el sabio delito
Que es recordar,
Ni en el inevitable
Defecto que es
La nostalgia de cosas
Pequeñas y tontas,
Como en el tumulto
Pisarte los pies
Y reír y reír y reír,
Madrugadas sin ir a dormir…
Sí, es distinto sin ti;
Muy distinto sin ti.

ESO SE LO HA COMPRADO POR INTERNET

No me creo que no lo hayais pensado alguna vez.  Vas por la calle y ves a una chica con una camisa que le queda como a un Cristo dos pistolas. Ni grande ni pequeña.  No es la talla. ¿El color? ¿el estampado? Es que no le pega nada. No sé la ha probado. No la ha visto en la percha. No ha pasado la mano por la abotonadura. No ha mirado la etiqueta para comprobar su sospecha acerca de la composición..  Apostaría un dedo sano a que la ha encargado en amazon.  Ya no en zara o en mango porque ahí la gente controla más o menos como le quedan las cosas. Tiene referencias.  No. Lo ha encargado a través de una página que ha visto en Instagram. Se trata de una marca rarísima, que no la conoce nadie.  Pero la ropa es bárbara. Y única. En un arranque de valentía y rebeldia batidos cuál cóctel, molotov en este caso, se ha puesto manos a la obra y ha procedido. Color, amarillo, talla, 38...comprobar talla europea equivale en tanto a la americana, centímetros de contorno, cadera, espaldas...Si, venga, la 38;  hacen un descuento del 50% si lo compras en las próximas 24h. Venga. ¡Ah!. El envío es gratis a partir de los 80 €. La verdad es que este vestido es ideal, y los pantalones pitillo pegan con la camisa que ni a posta. Total.  Es un chollo, piensa. Nunca me compro nada. Que se ha gastado los 80€, un poco más. No era exacto.  No lo es.
Ha comprado tres prendas  que no necesitaba.  Que no se ha probado y que, lo que es peor, no ha tocado siquiera.  Los 100% algodón recorren una amplia gama.  Y un poliéster o poliamida también tienen su abanico.
Cuando llegan los tesoros se le ha pasado el momento. Ni se acuerda. Al menos no le duele el bolsillo porque ya está pagado. Pero trancurridos los dos segundos de emoción de " te ha llegado un paquete de amazon",  todo son dudas. Y la duda se torna sorpresa. La sorpresa en susto. El susto elaborado es un cabreo morrocotudo. Y el olvido.
Lava, seca, plancha. Y a los dos días estrena. Ni se ke ocurre ka sencillísima opcion de devolver el tesoro. Se convence de que no está tan mal. Es mona. Y morena el amarillo favorece.  Sí, le favorece a un pivón al que le sentaría bien un trapo de cocina.
Por eso, compadécete de alguien desubicado en el vestir, destartalado, anodino. Ese fuera de juego y de lugar te pueden pasar a pasar a ti. Tarjeta roja. Gol anulado.  Con un pantalón, un bolso o una sartén.  Por no entrar en el tema de los objetos. Eso da para otro post. Ese bolso ideal, de 32,5x12x6cm que en la foto es el bolso de tu vida.  Con el número perfecto de compartimentos. Ya te imaginas  dónde guardarás el tabaco, la agenda, el monedero. Lo estás viendo. Zas.  Te lo has comprado.  Y ese bolso que te llega ¿de piel? Y de piel plastificada, los compartimentos son planos, no cabe ni una tarjeta de crédito.  Cuando te lo pongas al hombro lo van a notar.
 Internet y amazon han supuesto un antes y un después.  Y un avance en la comodidad de las compras impresionante  Pero el durante , durante  el durante habrá armarse de valor y contener las lágrimas y muchas carcajadas. Y ser comprensivos incluso con nosotros mismos. Los colores en la pantalla no son los de la vida real. Las tallas americanas tienen difíciles equivalencias.  Los estampados aumentan o disminuyen de tamaño en mano.  Y las texturas, ay, el tacto o se usa o se pierde. Porque es tan corto el amor y es tan largo el olvido. Porque en noches como está te tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberte perdido.

13/06/2018

MI PADRE NO TENÍA MANÍAS

Me lo ha recordado hoy Teresa. Que mi padre no tenia manías. Y que nunca le habíamos visto dormido, ni con la camisa por fuera. Bueno. Lo que le sobraba era sorna y una habilidad infinita para asignar importancia exclusivamente a aquéllo que lo merecia. Importándole un auténtico bledo todo lo demás. Esta actitud supone un ahorro inmenso de energía, tanto en lo físico como en lo emocional. Las bobadas desgastan y cansan un disparate. 
Era mi padre la esencia de la adaptación al medio. En el éxito y la adversidad era su calco, idéntico a si mismo. La misma expresión en la cara en los buenos que en los malos días. Enfermo en la seguridad social, pero digno con su libro y sus zapatillas. Ducha diaria a las puertas de la despedida. Apenas bello coronaba su cabeza. No era óbice para que acudiera puntual a la peluquería para que le igualaran. Lo mismo que la barba. Antaño negra y poblada. Al final rala y somera, blanca. No consintió afeitársela en ninguna de sus operaciones. Genio y figura. Lana y pana en invierno. Algodón en verano. factor común la corbata de lana. Colores forestales. La excepcion eran los regalos de las hijas, que siempre le parecían bien. Y conjuntaba con esmero. Caballero.
Cuánto añoro ahora un consejo que nunca me darías. Echo en falta un achuchón que no tendría fin. Tus manos. Y tus palabras. 

Esa capacidad suya de escuchar a los imbéciles sin despeinarse (ni siquiera en sus buenos tiempos). A mí es lo que realmente más me fascinaba. Me fascina aún. Por no discutir. O por hacerlo. Es la ausencia de envidia y su confianza lo que le hacía flotar por encima de la tontería. 

Una admiracion transitiva entre los hermanos era y es una muestra más de generosidad y sabiduría.

La hijos no salen iguales, claro, no salimos iguales. Mi padre podía oír bobadas como un falangista, impasible al ademán. Era capaz de mantener la paz a costa de la razón. Hay mucho detrás de eso. Si. Porque estaba tan seguro de sí que no necesitaba demostrarlo.  
 Cuánto añoro ahora un consejo que nunca me darías. Echo en falta un achuchón que no tendría fin. Tus manos. Y tus palabras. Idealizarte como me de la gana puedo seguir haciéndolo. 

29/05/2018

¿QUE ME PONGO? DESORDENADA HABITACION


Exactamente ¿cuántos zapatos/ camisetas/ pantalones/faldas se puede poner al día un adolescente?. No me refiero a un día de fiesta, ni a una puesta de largo, hablo de un día de diario, sin picos. Es más, sea un día de quedarse en casa (hipótesis). De estudio e introspección. Una jornada  cualquiera, sin fiestas ni altibajos. Sin llamadas que desordenen las horas ni el sueño. Una jornada cargadita de rutina. Aburrida y pacífica.

 
La entrada en el cuarto de un adolescente la he visto comparar con pasar las puertas de Narnia. Ver http://www.cosasqmepasan.com/search?q=narnia#.Wwu_JqpPqM8 A mí me parece tan terrorífico como atravesar el espejo. Pienso en Alicia. No conozco el camino de vuelta, si es que lo hubiera, y ni siquiera soy capaz de imaginar si duele. Me aterra la oscuridad que intuyo en ese más allá. Tan cerca. Tan lejos. Atravesar esa puerta requiere una dosis de amor incondicional, paciencia sin límites, y alguna ayuda añadida  a la que se pueda tener acceso, sin hablar de fármacos. Aunque se me ocurren ideas de uso con restricciones. Incluso prohibidas. También  resulta interesante recurrir a los recuerdos propios. Un poquito de autocritica, aunque no esté de moda. Aunque no esté de moda, repite conmigo.


El picaporte. Primer eslabón al abismo. Giro. Cerrado con llave. ¿En qué hora accedisteis a instalar un cerrojo en el cuarto de tus hijos? Momentos de debilidad los tiene cualquiera. Knock knock knocking on heaven’s door. La música dentro está tan alta que las posibilidades de que te oigan tienden a cero como uno dividido por infinito. Pueden tener los cascos puestos y estar jugando con toda su clase. Los vecinos de la calle paralela saben bien los gustos roqueros y raperos de tus hijos. Queda la opción de llamar a su móvil; que estará en silencio, claro. O en modo avión, para ahorrar batería. A no ser que le llame un amigo, eso seguro que lo oye. Para él existe la desconexión. Lo mejor es decirle a algún primo o amiguete que le envíe un snapchat, o un facetime o como quiera que se llame la última moda para contarse cosas los adolescentes. Eso sí, tienes que conseguir que ese otro adolescente te conteste. No siendo su madre aumentan tus posibilidades.  Transmiten muy serios, preocupados y responsables un “llama a tu madre”.

No importa el número de veces que se le recrimine a un chaval ğpor llevarse comida al dormitorio. Amenazas sobre arácnidos y roedores gigantes que poblarán sus sábanas y sus sueños. Son permeables a esa información biológica. Les resbala, les asusta, les impresiona y les da lo mismo. Son incapaces de asimilarlo, de encontrar relación alguna entre unas patatas fritas sabor a vinagre que se comen en la cama para descansar, con el olor a celda de su dormitorio. No hilan las hormigas con las migas. El causa efecto no existe. Botellas vacías, envases de zumos. Cuencos con restos de salsa Perrins o un fuerte olor a mantequilla que delata una buena ración de palomitas. Llegan a sus dormitorios por arte de birlibirloque, pero no saben salir de allí. Una fuerza mayor que la gravedad, un núcleo de masa de altísima densidad que ejerce una atracción fatal deja todos esos pecios en el dormitorio de tu hijo. ¿Realmente quieres entrar?

Volvamos a la ropa, que alfombra el suelo. En un mismo día un niño se quita el pijama, que cae a sus pies, del revés, junto con la ropa interior, al borde de la cama. Se pone un pantalón vaquero y una camiseta. Le entra frío al rato y coge una sudadera, pero se quita la camiseta porque las dos cosas van a ser mucho. Cae sobre el pijama. El zumo se derrama en la mesa y mancha los vaqueros. No tardan ni cinco minutos en caer sobre la camiseta y el pijama. Se va haciendo un montículo de se expande cual organismo vivo por el suelo. A eso se suma la cama sin hacer, la ventana cerrada, la mesa desordenada. Apuntes por todas partes. Libros abiertos. Libros cerrados llenos de papeles. La pizarra en el suelo. 

Y esa cara de sorpresa cuando les cae la bronca del siglo. "Lo iba a hacer ahora mismo". Ya lo decía Antonio (Vega): hay algo más recuérdame que hay que ordenar la habitación.






23/05/2018

DIME LISARDO QUÉ SIENTES?



Siento frío. ¿Frio tú? ¡Eso me espanta!, ¿frío tú? ¡Eso me inquieta!, ¿no llevarás camiseta?

El frio y el calor. El calor y el frio. Ya se lo decía Lisardo a su Pepa, amor mío. ¡Siento frío! Que no es lo mismo que decir que hace frío. Porque el frío y el calor se sienten. No son hechos incuestionables como la lluvia o el viento, como la nieve y la niebla. Son sensaciones. Que no subjetivas, subraya mi alter ego, si no intrínsecas a las personas. Propias. Intransferibles.

Tengo yo en la oficina una compañera que con 22ºC tiene frío vestida de medio invierno. Yo por encima de 19ºC, en ropa de verano, tengo calor. Nos respetamos y somos consideradas la una por la otra. Ella viste camisa, jersey, chaqueta y pañuelo al cuello. Zapatos cerrados. Yo sandalias, falda y tirantes. Aun así ella tirita y yo enrojezco sin vergüenza. Es importante en esto la tolerancia, como en todos los conflictos. Y también es relevante saber que se puede cambiar. Como aquél que volvió tras una temporada en la estepa burgalesa y no necesitó más edredón. O una pareja que dividía su cama en zona de caluroso y de friolero. Un querido amigo y compañero sufrió un trauma de adolescencia. Le robaron el abrigo y jamás se volvió a poner jersey. Cambiaba de la manga larga a la corta. Punto. El único lujo que se permitía era el paraguas. Es un mito que es siempre el hombre el caluroso y la mujer la friolera. Y no todo son los sofocos de la edad. Depende. Hay mujeres que cuando llegan a una casa siempre están a disgusto, o sienten frío y te acusan de su inminente pulmonía (no se conforman con un catarro) o no pueden soportar el calor y te obligan a abrir ventanas. Les molestan las corrientes, las puertas cerradas, las abiertas, la luz directa, la indirecta; padecen de una extrema sensibilidad para todo tipo de agentes que les hace infelices e insoportables. Son como los paramecios, de delicadeza exquisita en cuanto al frío y al calor. A los cambios de temperatura. Siendo organismos tan simples resulta más fácil de entender la problemática que en los humanos. Seres de naturaleza compleja, por naturaleza complejos y naturalmente complejos. Del humano por tanto se espera cualquier solución a un conflicto. Pero no, los humanos somos para todo complicado. Para dar soluciones, también. Se supone que como seres superiores que somos, con la mejor capacidad de todas las especies para adaptarnos al medio, deberíamos haberlo logrado todos. No. No existen las normas ni los estándares, por mucho que se intente hacer reglamentos. Escribir manuales en las que se indiquen las temperaturas óptimas. Lo mejor es la respuesta de un amigo, en invierno se ponía camiseta y en verano se la quitaba. ¿Qué? Fundamental: no enfadarse. Ni en Pinto ni el Marmolejo