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23/05/2018

DIME LISARDO QUÉ SIENTES?



Siento frío. ¿Frio tú? ¡Eso me espanta!, ¿frío tú? ¡Eso me inquieta!, ¿no llevarás camiseta?

El frio y el calor. El calor y el frio. Ya se lo decía Lisardo a su Pepa, amor mío. ¡Siento frío! Que no es lo mismo que decir que hace frío. Porque el frío y el calor se sienten. No son hechos incuestionables como la lluvia o el viento, como la nieve y la niebla. Son sensaciones. Que no subjetivas, subraya mi alter ego, si no intrínsecas a las personas. Propias. Intransferibles.

Tengo yo en la oficina una compañera que con 22ºC tiene frío vestida de medio invierno. Yo por encima de 19ºC, en ropa de verano, tengo calor. Nos respetamos y somos consideradas la una por la otra. Ella viste camisa, jersey, chaqueta y pañuelo al cuello. Zapatos cerrados. Yo sandalias, falda y tirantes. Aun así ella tirita y yo enrojezco sin vergüenza. Es importante en esto la tolerancia, como en todos los conflictos. Y también es relevante saber que se puede cambiar. Como aquél que volvió tras una temporada en la estepa burgalesa y no necesitó más edredón. O una pareja que dividía su cama en zona de caluroso y de friolero. Un querido amigo y compañero sufrió un trauma de adolescencia. Le robaron el abrigo y jamás se volvió a poner jersey. Cambiaba de la manga larga a la corta. Punto. El único lujo que se permitía era el paraguas. Es un mito que es siempre el hombre el caluroso y la mujer la friolera. Y no todo son los sofocos de la edad. Depende. Hay mujeres que cuando llegan a una casa siempre están a disgusto, o sienten frío y te acusan de su inminente pulmonía (no se conforman con un catarro) o no pueden soportar el calor y te obligan a abrir ventanas. Les molestan las corrientes, las puertas cerradas, las abiertas, la luz directa, la indirecta; padecen de una extrema sensibilidad para todo tipo de agentes que les hace infelices e insoportables. Son como los paramecios, de delicadeza exquisita en cuanto al frío y al calor. A los cambios de temperatura. Siendo organismos tan simples resulta más fácil de entender la problemática que en los humanos. Seres de naturaleza compleja, por naturaleza complejos y naturalmente complejos. Del humano por tanto se espera cualquier solución a un conflicto. Pero no, los humanos somos para todo complicado. Para dar soluciones, también. Se supone que como seres superiores que somos, con la mejor capacidad de todas las especies para adaptarnos al medio, deberíamos haberlo logrado todos. No. No existen las normas ni los estándares, por mucho que se intente hacer reglamentos. Escribir manuales en las que se indiquen las temperaturas óptimas. Lo mejor es la respuesta de un amigo, en invierno se ponía camiseta y en verano se la quitaba. ¿Qué? Fundamental: no enfadarse. Ni en Pinto ni el Marmolejo




 

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