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08/09/2024

¿ME PASA SOLO A MI?

¿Me pasa solo a mí que cuando pregunto: "¿alguien ha visto mis pendientes de perlas?"?. La reacción general es "yo no he sido". O "¿de qué tipo? . O "pendientes de perlas ¿cómo?" O "¿tipo?". O "¿en plan?".

Vamos a ver.  Quien me ha visto alguna vez sabe que siempre he llevado pendientes de perlas y collar. Por muy hippy que sea, o haya sido, forma parte de mi atuendo. Será cosa de las que no tenemos ojos verdes o melena de leona. Por lo que sea. La mayoría de las veces han sido perlas de mercadillo, de esas que a todo el mundo le hacen daño. "Yo es que tiene que ser de oro, que si no me da una alergia horrible, no sabes cómo se me ponen las orejas" . Mi padre tenía paladar de pobre y yo he heredado sus orejas, de pobre. Generosas en tamaño pero humildes. Mis perlas son baratijas salvo contadas excepciones. Recuerdo de mi madre sorteó sus collares. Ella que fue siempre una mujer justa, al darme el mío se sintió apesadumbrada.  Nadie lo había visto hacer el sorteo por lo que podría haber hecho "trampa " o simplemente darnos a cada hija el que le pareciera. Pero era incapaz de hacer algo así.  Me dijo "hay que ver, que tú eres la única que te lo vas a poner y te ha tocado el malo ". A saber dónde lo habría comprado. En un mercadillo clandestino, a un gitano simpático del que se ha hecho amiga, regateando. O no. Tanto es así que luego mandó hacer un collar para mí con perlas que ninguna dentadura era capaz de mellar.

 

El caso, que desde que yo me arreglo, llevo perlas. En los conciertos de los Smiths o en los de Moustaki,  en el Penta y en el Auditorio. Ante esta realidad simple ¿ qué clase de pregunta es "¿tipo?" o "¿en plan?"? Pues tipo dos bolitas blancas, tipo perlas, sí. Las que son de verdad nacen alrededor de un intruso,  y el molusco invadido reacciona para protegerse cubriendo lentamente la partícula invasora con una mezcla de cristales de carbonato cálcico (ceaceotres) y más cositas, formando el nácar.  Muchas capas de nácar constituyen la perla. También las hay cultivadas. Perla, esfera blanca, pelotita de tamaño variable.  Tipo perla.

No sé porque la gente se siente cuestionada cuando pregunto si han visto algo que no sé dónde he puesto. De verdad que no acuso a nadie de haberlo cambiado de sitio o mangármelo. Tengo una edad en la que he buscado el móvil en la lavadora y en la nevera.  Porque no tengo ni idea de dónde lo he colocado. La técnica de llamarse a uno mismo no siempre es útil.  Si lo has puesto en silencio es inútil llamarte. Y si no tienes fijo y tu familia está de farra, es imposible. Sí,  me olvido de donde he dejado las cosas e, independientemente de donde las haya perdido utilizo la técnica de repetir mis pasos desde la última vez que tuve en mis manos el objeto en cuestión: el libro que me estoy leyendo, el reloj (¿dónde me lo quité?)...cualquier cosa. Una sartén, mi taza favorita.  No pienso que se le haya roto nadie. (Ese "yo no he sido" con el 1ue me miran en casa me transmite que soy una incomprendida). Las zapatillas de estar por casa o la ropa de deporte. Las llaves del coche. Mi bolso. Mi pintalabios. Hay ciertos objetos que a mí se me despistan en el día a día. Por eso procuro seguir siempre una rutina. Ser muy disciplinada. Y cuando pregunto es porque me he quedado sin ideas. Que yo soy muy orgullosa. No imagino a los varones de mi familia con mis perlas. Aún no se han taladrado las orejas. Y aunque así fuera. Y las féminas, si los hubieran querido, me lo habrían dicho. Quien quiere coger el coche me lo dice. Mis zapatos no le sirven a ninguno de mis parientes. A nadie le interesa el libro que me estoy leyendo y sé que nadie cotillea mi móvil porque creen que no tengo secretos en él. Ingenuos. Mi jersey granate, mi reloj,  los tesoros que suelo despistar no despiertan interés alguno en mi familia.  No sospecho de nadie más que de mi misma, que olvido. Me regodeo en explicaciones sobre el escaso valor económico de mi pérdida, por si hubiera un responsable, nunca culpable, que me ayude por favor a resolver ese misterio de la ubicación de los objetos que me tiene inquieta. Que me roba sueño y salud porque temo porque caduque mi memoria. Sólo estoy pidiendo ayuda. ¿Por qué es tan difícil de entender?  Soy mucho más simple. No tengo esa mente enrevesada que se me atribuye. Otra cosa es si del mando de la tele estamos hablando. Ahí se hieren susceptibles.  Sin embargo, yo sé que soy yo quien lo ha cambiado de sitio. Soy yo quien ha pensado "mira que bien está aquí el mando de la tele, con el del DVD que hace 100 años que no usamos, los de la Wii; todos juntos para que no se pierdan y a la vez no estén en medio" he sido yo. Yo he decidido por unanimidad, sin consultar, ese nuevo lugar que no recuerdo, que no está tan bien ni es tan lógico; que para algo el mando de la tele está en el brazo del sofá,  que es a donde llegamos todos.

 

No acuso a nadie. Solo quiero saber dónde están mis pendientes. En su sitio. Mierda.


07/09/2024

NO TODO EL MUNDO PUEDE SER BRAD

Me apuntan por el pinganillo que a Brad Pitt le quedan genial las camisetas a sus 60 añazos. Ya. Pero es que no todo el mundo es Brad. Y mira que Brad se equivocó al dejar a Jennifer (Friends).  Porque Angelina,  es mundialmente conocida como un error. Los focos y los fastos le distorsionaron los sentidos. Una mácula en su trayectoria personal. Un fallo solo comparable al club de divorciado (neutro) que eleva la novedad y/o juventud a la categoría de enamoramiento y rompe promesas a base de abdominales. Y pasa el resto de lo que les queda enmendando tal decisión. Empeñados en demostrar que actuaron adecuadamente. Echando fango al pasado. Solo Brad es capaz de rectificar y dejar a Angelina. Digan lo que digan. Ha sido él ¿Quién va a dejar a Brad?

Lo de la camiseta, vale. Pero: y esa imagen comiendo patatas fritas, ¿qué? ¿Quién se puede permitir comerse una bolsa de patatas fritas de bolsa en Wimbledon?.  Ese veneno para cualquier régimen, ese demonio que planea sobre la determinación. Las patatas fritas de bolsa. Se me hace la boca agua. ¿Quién, de más de 20, 30 años, sin que le salga un bocadillo lateral con Pepito Grillo recordándole lo que le va a costar esa bolsa de patatas en flexiones, caminatas y gimnasio? Si es que quiere recuperar un día su ilustre figura.  Si me apuran, hasta en horas de terapia, le sale a uno caro el pecado no venial de esa ingesta.

Pero es que ser guapo no es sinónimo de ser elegante, ni de tener buen gusto, tampoco lo es de ser buena persona, ni listo, ni tonto ¡ojo!. Ser guapo es binario y es un don. Ser guapo, tiene mucha tela, ya hablaremos de eso, ahora, por favor, miremos a Jude Law. Ese Jude que enamoró al mundo en la peli de "Vacaciones", un padre soltero, que vive con sus hijos y su propio padre, profe de secundaria o similar. Un amor. Ese Watson segundón y necesario. Atento y paciente (lo mal que le queda el bigote, por cierto) ¡La pinta que tiene Jude cuando le dejan solo!. Y eso que es británico, que si llega a ser americano…no me hago idea. Que los ojos no le van a desaparecer, por eso no lleva gafas ni aunque le deslumbre el sol o los focos y frunza el ceño. No tiene miedo a las arrugas, él no puede perder la luz de su mirada. Esa mirada marítima, de amor incondicional; esa mirada intensa, esos ojos que cautivan, no son susceptibles de ser ocultados. Eso sí que es pecado mortal. Pero ¡la pinta que se pone cuando no actúa es inenarrable!. Deja atrás a la camiseta de Brad en Venecia, que le queda grande la ropa, el pantalón acampanado, ese anillo que me lleva. Que sí, que mejora con la edad, pero, que se deje asesorar, como Clooney. George va impecable. Jude, a diferencia de la camisa que luce éste, que no se sale del protocolo y no falla.  Jude se encasqueta una especie de top del mismo color que el traje y una suerte de tela que no es corbata ni es bufanda y que debe tener una dificultad inconmensurable para ser colocada. Los zapatos, símbolo inequívoco de elegancia, ¡madre mía de mi vida y de mi corazón!. ¡No tengo palabras! Ponte unas deportivas, Jude, déjate asesorar, por favor te lo pido. De guapo, guapísimo, pero es que eso no tiene mérito, no es un mérito.



06/09/2024

MI VENGANZA


Yo tengo una relación peculiar con el idioma francés. Mira que padre intentó enseñarnos siempre relativizar su dificultad. Con eso de “se entiende todo” (no te fastidia, eso lo dice la gente, como él, que sabe un idioma, que lo estudió en el cole, además de lo requetelisto que era), “es igual que el español”. Mucho Moustaki (Giuseppe Mustacchi, que por cierto se cambió el nombre por admiración a Brassens. Como Bob Dylan); mucho Le Métèque, Ma solitude, Il y avait un jardin. Padre llamaba al coche “La voiture”, como para familiarizarnos y si había atasco decía “Allez!...! y algo más que no recuerdo. Era habitual la presncia de su amigo “Guy de Molen”, un forestal barbudo como él y como Moustaki, con el que supuestamente hablaba de la Procesionaria delante de nosotras. Podrían haber hablado de cualquier cosa. Para el caso.

Pero no, nunca aprendí francés: Me he perdido a la Piaf, con su vida en rosa y su nada de nada; a Brassens con su mala reputación, (la interpretación de Paco Ibáñez la llevo en el corazón y con ella cada 12 de octubre justifico mi no asistencia al desfile) Me he perdido a Charles Aznavour y su La bohème. Soy consciente de mis lagunas culturales e historicas, muchas. A Françoise Hardy con su Voilá y otros Voilá que han venido después, que me han hecho llorar y emocionarme a partes iguales sin entender ni jota de la letra. Me sobra imaginación. Y es que el idioma francés es poesía, especialmente para los que no entendemos nada. Que no creo que estén siempre hablando de amor los franchutes o susurrando emociones. Ese Je Vole que fue la despedida de alguien muy querido por mí. Aunque la letra no dice exactamente adiós; es sí, un adiós, pero de otra forma, más hasta luego, es un crecimiento personal, una llegada a la madurez. No me puedo emocionar con la Marsellesa como lo hago con el himno de Italia. Envidio, eso sí, ese texto que hace al francés llevarse la mano al pecho con fuerza y lágrimas en los ojos y cantar cual tenor. Sea futbolista o presidente de la República.  Tanto da.

Pero a cambio, he sido y soy muy amiga de mis primos, gran parte de ellos, a la sazón, alumnos del Liceo Francés. De ahí me vienen grandes amistades y algún amor liceano. Alguno. Y mucha pasión por muchos de ellos. Mucho cariño, mucha lealtad, mucho pasado y espero que mucho futuro, juntos. Muchas historias, mucha vida. Compañeros algunos de estudios y de fatigas. Gracias a mis amigos del Liceo terminé mis estudios. Pero no por sus apuntes o porque me dejaran copiar, si no porque organizábamos conciertos los fines de semana en la Escuela, en esa época tan divertida y tan difícil para algunos que fueron los ochenta. Los fines de semana venían los Nikis, La Frontera, El Aviador Dro y sus obreros especializados, La Mode, Los Secretos, Mario Tenia y los solitarios. Depeche Mode, en única sesión. Ataque de Kaspa, los Vegetales, Alaska, Paraíso, Nacha Pop. Y si no venían a tocar, venían a ver a otros. Así acabamos la carrera, con mucha banda. Y pasándolo muy bien. Me he ido por ramas como cuando a alguien le preguntas si le gustan las flores y te contesta: “sí, me gustan las rosas, las lilas, quitameriendas, edelweiss, las petunias, los hibiscos, las azaleas, los crisantemos-bueno, que son de muerto-….” ¡Qué mala es la edad, que haces lo que antes criticabas. El caso es que unos difíciles estudios se volvieron alegres y llenos de color gracias a los liceanos y a la Movida Madrileña.

Ahora bien, además de todo lo bueno, ya he aguantado cantidades ingentes de “es que se me va al francés” tan manido cuando en la reunión hay mucho endomorfismo liceano. Si la endogamia es excesiva es muy frecuente ¡Cómo echo de menos a algún novio externo, de una liceana, con el que compartía estos pensamientos, esta sensación de suplente, de adlátere, que nos embargaba con frecuencia a los satélites . Nos vanagloriábamos de, sin ser del Liceo, que en ocasiones nos dejaran llevarles la cartera y en su caso ir dos pasos por detrás del grupo, cual ciudadanos de segunda que éramos. Me he tragado mucho eso de Silence méditatif. Mucho zéro (segó), Pabló. Que si un nueve es un suspenso. Ya sé que puntuáis sobre 20, espabila, divide tú por dos, ¡multiplícate por cero!, que estamos en España y aquí el top, la excelencia es el 10. Basta ya de tanta tontería y tanto obrero parao, ¡hombre!

Con sus "oh, la, la"... Euh, Bah, sa va, mais y un montón de muletillas y silencios, ellos mismos demuestran lo difícil que es hablar su idioma. Esos gestos exagerados con las manos indican claramente que no encuentran la palabra. Ramilletes de monosílabos dispersos en el diálogo lo hacen aún más inaccesible. Esto se suma a la falta de premio y ánimo al aprendiz, que nunca dice nada bien. Porque no hemos hablado de los números.  Que cambian de base antes de llegar al cien. MON DIEU.

He llegado a mi tope con los nombres. Que si Françoise (fʁɑ̃swaz) o François (fʁɑ̃swa). Que uno es nombre de chica y el otro de chico. ¡Cuidado! Se acabó. A partir ahora si es ella es Paca, (Paquita, si muy familiar), Francisco o Paco. Se siente. He tenido yo una abuela Paquita, a mucha honra.

29/08/2024

LES SOBRABABAN RÍOS

Les sobraban ríos a los urbanistas (que no urbanitas) y así nombraron las calles en el barrio del Viso. Si no, de qué con callecitas tan cortas se iban a llamar distinto a un a lado y otro de Serrano. Tan cortas, que algunas a lo mejor tienen cuatro números, cuatro viviendas. 

El Turia y el Cidacos, tras cruzar Concha Espina. El Turia nace en Teruel, pero es conocido por su estupenda desembocadura, donde un arquitecto e ingeniero hizo sus pinitos, en Valencia. Que Segre, pues Cinca. Pero es que Segre y Cinca confluyen en verdad, en la provincia de Lérida, en un paraje de gran riqueza natural. Que Arga, famoso por un puente de difícil construcción, donde un amigo sufrió los avatares de una cimbra que se vino abajo; al otro Jarama. Uno afluente del Ebro, el otro del Tajo. Sigue el Ebro en la margen izquierda y Pisuerga en la derecha. Aprovechando que pasa por Valladolid, este último. Con diéresis, por cierto. El Tajo sin compañero. Leizarán, donde la autovía, frente al Tormes. El Miño, solo. Cipreses dan la bienvenida a la entrada de esta callecita, donde se me agolpan recuerdos de infancia. En una casa abigarrada de libros hasta en las escaleras. El Oria y el Guadiana, que no desparece. El Nervión y el Tambre, por fin el Guadalquivir y de pronto: La República Argentina, sin avisar.  ¿Qué tiene que ver ese barrio de ríos con el Serrano que no está dedicada al jamón si no al general Francisco Serrano y Domínguez, I Duque de la Torre, figura relevante del Siglo XIX. Y con los de la blanquiazul? Estas son las paralelas que vienen siguiéndome por Serrano. Ríos largos, breves, caudalosos, afluentes los unos, o no. Seguro que existe un criterio. Solo conozco una persona que me lo podría explicar, era del barrio en su infancia. Hijo y nieto de arquitectos. Curioso e inquieto.

Gente elegante en el viso, eso es lo que se ve.  Embajadas y colegios bilingües. Edificios de estilo racionalista, rompedor en su momento, anterior a la guerra civil, ideados por Bergamín, hermano del poeta. Casas para gente sencilla. Cualquiera diría que lo que hoy es el Viso se diseñó como viviendas económicas, en su día. Líneas y ángulos rectos a excepción de los torreones circulares donde Bergamín se imaginaba leyendo poemas con el sol colándose travieso al atardecer.

Preparan las calles negros de color (alguno llega en limusina a una embajada) y mujeres uniformadas con vestidos de florecitas rosas y delantal blanco. Sin cofia. Pasean a los perros de esas familias que han decidido que al niño le viene muy bien tener mascota. Así asume responsabilidades y se ciñe a una disciplina. A las ocho de la mañana las responsabilidades se delegan en la criada. Porque el animalito, pis, tiene que hacer igual se levante o no el principito. La poda se hace a tiempo y las flores y los árboles lucen flamantes y discretos.

 

Desde República Argentina a María de Molina las manzanas pasan a ser enormes. Lo que entre el Hospital San Rafael y la plaza de los delfines era un barrio de poner sillas en la calle para charlar, se convierte en manzanas eternas que albergan casas palaciegas, no son los hotelitos racionalistas de la ribera. Quedan casi ocultas las magníficas edificaciones entre la arboleda. Los muros se vencen hacia la acera.

Siguen cambiando los nombres las calles a ambas márgenes. Empieza Carbonero y Sol, margen derecha.  Hasta llegar a María de Molina, quien fue reina consorte de Castilla entre los años 1284 y 1295 por su matrimonio con Sancho IV de Castilla. Juan de la Cierva, ingeniero e inventor del autogiro, frente a Jorge Manrique con sus coplas por la muerte de su padre, esquinan al Ramiro de Maeztu. Pablo Aranda frente a la iglesia de vuestra despedida, padre, madre, del Espíritu Santo. Oquendo frente al CSIC.

Pedro de Valdivia atraviesa por fin con osadía y alguna dificultad la calle Serrano. Aguanta la embestida don Pedro, militar y conquistador español de origen extremeño. Pedro no fue río, en cambio la calle discurre con sus meandros, disimulando pendientes, esquivando dificultades, hasta llegar al museo de Ciencias Naturales,  al trasdós de la Escuela de Industriales.

27/08/2024

QUE EL FUTURO YA ESTÁ AQUÍ

Nos pasamos la vida pensando en mañana. En el día de mañana. Y mañana de pronto llega. El dia de mañana es hoy. Ya no hay tiempo de postergar deseos e inventar proyectos. El mañana llega sin que te des cuenta y hay que poner freno y fin a los deseos, porque ya no se pueden lograr. Por eso, haz lo que tengas que hacer mientras puedas. Déjate de bobadas. Quita el pie del freno. ¡Aprovecha!

 

Es parecido a cuando empieza el verano. Especialmente cuando el verano empezaba a mediados de junio, y el cumple de alguno se quedaba sin celebración; y acababa en septiembre, el verano, a mediados, y algún otro se quedaba sin la suya, celebración. No hablemos de los nacidos en julio o agosto. Los de junio y septiembre tenían siempre alguna esperanza. Que los amigos no se hubieran subido a la sierra. Que hubieran llegado ya. Que no se hubieran bajado. Pero al empezar el verano era como empezar a vivir. El contadorse ponía a cero y parecía que el tiempo que quedaba era infinito. ¡Buah! Con la cantidad de verano que queda, ya subiremos a Peñalara. Buah, con la cantidad de verano que queda, ya organizaremos una comida para estar todos juntos, para ver a los primos, a los amigos. Con la cantidad de verano que queda y lo que uno es capaz de aburrirse en el mientras tanto. Y entonces: ¡Zas!, llega septiembre. Sin avisar. Las fiestas de los pueblos de la sierra laminan la despedida. Esos últimos días que se estiran, de Navacerrada a Los Molinos, a Becerril, a Collado...y por muy elástico que lo pretendas hacer, octubre se te echa encima, empiezan las clases. (Ahora empiezan antes, no me lo puedo ni imaginar) Fatal. Y se te ha pasado el verano otra vez. Te haces cruces y promesas, el año que viene salgo a andar todos los días; bajo al concierto del Pingüino y al de los Nikis, que vienen Hombres G, allá que me voy. Lo que sea. Te comprometes a que nunca más te ocurra. Nunca más se te puede echar el otoño encima. Y no he ido a Robledo, a ver a mis amigos, ni a Segovia a ver a mi abuela, ni a Valladolid a ver a los primos, ni a Jávea a ver a la tía Charo, que me ha invitado mil veces, ni a Soria, que tengo amigos y familia, Londres, Florencia. Ir al cortijo a ver a Francisco. A San Esteban, que está Martínez. Eres capaz incluso de haber ido a cualquiera de esos sitios y no llamar. Ya lo haré la próxima vez. Es que a veces no hay próxima vez. No quiero molestar. No molestas. 

No te dejes nada en la cartera. Diles a tus amigos lo que piensas. Lo que les quieres. Esa amiga a la que ves tristona, la otra que anda eufórica, deja que te cuenten, escucha a ese amigo que está de pronto flaco, o gordo. El futuro ya está aquí. Cómprate esa falda, cómete el tortel, déjate de excusas, empieza el régimen o a hacer ejercicio de una puñetera vez. ¡Hazlo! ¿Qué más señales necesitas para saber que tu vida está en tus manos, que el rumbo depende de tí? El tiempo es arena fina que se escapa entre los dedos.

 

El verano que viene es igual. Porque el hombre no aprende. Nunca. Y no se acaban las piedras las hay bastantes para tropezar con ellas.

Por eso, porque el futuro ya está aqui. Hazlo. No sé si referían a esto los Radio Futura con su "Enamorado de la moda juvenil". Pero tenían razón, el futuro ya está aquí. Así que espabila. Ahora se le llama procrastinar a lo que de toda la vida ha sido ser un vago, un zoquete, un sinsangre. No postergues, sal hoy, ve a tomar esa caña. No te pierdas ni un vino, ni una cita. Como si tienes que ir a Mercadona a las 19:00. Pero no te entretengas ni te escondas detrás del Candy Crush y los sudokus. Mira a la cara a tu hijo, a tu marido, a tu novio. No te pierdas ni una de sus palabras. Dales besos, achuchones, lametazos. Porque el futuro ya está aquí, y te atropella si te despistas.

Eso que dicen, “ha vivido como quería”. No. Poco, ha vivido poco. Nadie quiere que le pille el futuro, porque a todos nos quedan cosas por hacer antes de que llame. Antes de la despedida. Nos quedan tantas cosas por contarnos. No te aburras, no te apalanques. Abraza la vida y sonríe, cómetela a mordiscos. Hazlo mientras estés a tiempo.


22/08/2024

CAMISETAS


 Vamos a ver. A partir de una edad, de cierta edad, un hombre no puede llevar camiseta. Del mismo modo que una mujer, por muy bonitas  y largas que tenga las piernas, no debe llevar nunca minifalda.  Que no se dará la vuelta más un hombre al verte pasar. No. Todo pasa. No digo yo que haya ser de Segovia y prolongar la falda hasta el tobillo, que no hace falta. Que pareces una ursulina. Ni tampoco es necesario salir a pasear en camisa y pantalón largo. Eso hacía mi padre, camisa y pantalón largo para subir a la Maliciosa. Camisa de manga corta era el único atrevimiento al que osaba. En días de mucho calor. El era un elegante y dan fe aquellos con quienes se topó en el camino. Buenos días. Buenos días.

Como quería decir: La camiseta es para los niños o los socorristas. Chavales. En los colegios de pro, de bien, lo saben perfectamente. Llevan polo o camisa, chaqueta y corbata. Elegancia sin discusión. Camiseta, si eso, para hacer deporte.  Un buen apretón de manos no se da en camiseta.  Es menester al menos, el polo. Para el decoro, para el saludo,  el compadreo. Una palmada en la espalda. ¿Que tal cabrón? Saludo imprescindible entre gente de bien. Abrazo, palmadas varias en los omóplatos con la mano bien abierta y el inevitable ¿que pasa cabrón?. El polo marida con castellanos, zapatos castellanos, borlas o no. Pantalón tipo docker o baquero. Calcetín motivado.

Se admite camiseta hasta acabar los estudios, allá por los veintitantos. Sin llegar a postgrado.  Mientras vives en casa de los padres. Pero ya esos señores que se afeitan a  diario, no. Polo. Hay que llevar polo. Aunque no sepas lo que es un hoyo ni el par. Que se tapa la c2 y la c3, no estamos en el gimnasio. Polo. El polo suele tener una composición más rígida, su algodón entretejido permite la caída libre y omisión de marcado de la curva de la felicidad, que por muy buenorro que esté el caballero, se marca con la camiseta.  Es más, cuanto más tío bueno, más pequeña la talla y más se marca esa curva sobre el ombligo. Resalta quiza la musculatura tan ejercitada en horas oscuras de gimnasio. Innecesario. Dejen algo a la imaginación.  Como dicee una amiga mia "yo desnuda gano mucho" Si el caballero está flaco, peor. Que parece que te han prestado la ropa, que vienes de Biafra. Flaco no, delgado. 

Abogo por el polo. En todos los colores que el arcoiris permita. Ruego a los daltónicos se dejen aconsejar. Prefiero el blanco tenista o golfista. Que yo soy muy de Wimbledon. Pero no me quiero poner estupenda. Se puede dañar la imagen del polo con cocodrilos de tamaño excesivo.  O simbolos de validez acogidos por según qué marca, tics exagerados. Pero hay que ponerse muy pesado, ser muy macarra para hacer del polo una prenda gamberra. Es difícil llevar un polo con una foto de Matálica o de los Burning. Hay que intentarlo mucho para llevar un polo macarra. Ni los negros, polos, son feos, tienen su momento, eso sí.  Sin embargo, hace falta la elegancia del erizo para llevar a partir de los 40 años cumplidos, una camiseta y pasar dignamente por el arco de la aceptación como persona grata.  Las camisetas no te quitan años. Contra todo pronóstico,  delatan los que cumples.

Ese chascarrillo veraniego de "me pongo la  camiseta verde me pongo la camiseta azul" sofistica en la elección del polo. Y si eres un elegante, de la camisa. Que hasta para bajar al mar encajan. El polo es a la camiseta lo que las menorquina, una vuena alpargatas, a las chanclas. Ahora los que saben han sustituido menorquinas por BIRKENSTOCK®. No se admiten imitaciones. Polo estás mucho más guapo.

20/08/2024

MAMÁ SE HA ECHADO NOVIO

 


Tantos años de luto y de pronto se le riza el pelo. Enseguida me he dado cuenta de su alegría. Le sale esa risa de gorda que me recuerda tanto a ella misma. 

Mamá se ha echado novio. Aunque lo niegue,  la sonrisa delata lo que bulle dentro de lo que ella creía baldío  corazón. Mamá se ha echado novio y se ha quitado años de los hombros y quilos de la barriga. Se le han estirado el cuello y los andares. Mira con ojos de niña y todo le interesa. Se ríe por tonterías y ya no llora por nada. Se le saltan las lágrimas a veces, cuando recuerda. Pero no se le quita ya el brillo de la mirada. Las ajadas herramientas que parecían caducas han encontrado remiendo en el milagro de la ilusión.


Mamá se ha echado novio y parece una chavala. Ilumina lo que toca, ilumina lo que ve, ilumina la noche.  Mamá está llena de luz. Siempre lo ha estado. No sé si es fuego lo que se ve, que se le intuyen llamas como si fuera traslúcida. Tiene tanta luz que enciende la vida.

Mamá se ha echado novio aunque ella lo niegue.  Mamá se ha echado novio aunque parece que ni siquiera ella lo sabe.

Mamá se ha echado novio tras haber recuperado la ilusión,  la alegría.  Se la ve ligera trotando entre las dunas, sorteando avatares. Se pimpla una cerveza sin temor al después. Como si son varias. Saborea un vino mientras cocina. Come lo que quiere. Parece que nada le engorda, nada le sienta mal. Todo encaja ahora.   Todo le allimenta. Hasta el silencio. Tararea canciones que solo suenan en su memoria. Se despreoupa y se ocupa con alegría, sin que se note su intervención. 

Mamá se ha echado novio.