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29/10/2018

Y VA SINEAD Y SE CONVIERTE



Desde luego, los cantantes y famosos no hacen más que darnos disgustos. A veces creo que me da igual, o debería, la vida privada, o pensamientos o ideología de los famosos. Porque a mí qué me importa el credo de Dylan o a quién rece Cat Stevens, que, por cierto, ya no sé cómo se llama. Mi vida cambió cuando oí su “Padre e hijo”
It's not time to make a change,
Just relax, take it easy
You're still young, that's your fault,
There's so much you have to know
Find a girl, settle down,
If you want, you can marry 
Look at me, I am old, but I'm happy
Ahora la canción parece ñoña, pero en su día fue valiente. 
En fin, me parece que toda esa pantomima la hacen para ganar audiencia. Igual que los actores españoles que levantaban la ceja en una entrega de premios. Están siendo protagonistas de su propia comedia. Zapatero a tus zapatos. Pero no se pueden aguantar.  Y claro, destapan muchas de sus miserias cuando cambian de oficio. Se exponen. Sin vestimenta adecuada, sin atrezo. Normal que se estrellan. Cuando pretenden ser lo que no son. El buen actor de teatro, no tiene por qué ser ocurrente. ¡Se aprende los papeles!  Sí.  Tú y yo lo sabemos. Pero a veces a ellos se les olvida. Como decía Les Luthiers.
“Ernesto Acher:…en aquel hermoso lar fundé ¡Caracas! Fundé Caracas y acerté a fundarla en tan hermoso valle.
Marcos Mundstock: Fundó Caracas, dice. 
Ernesto Acher: En tan hermoso valle...
Marcos Mundstock: Acerté a fundarla... Acertó a fundarla. Y tanto acertó que la fundó en pleno centro de Caracas que ya estaba fundada y él no la vio...
Ellos se sienten a veces tan importantes haciendo de reyes o grandes personalidades que hacen suyos sus discursos. Se identifican de tal forma que mutan. En valiente soldado, capitán de navío, presidente ejecutivo de multinacional, amante recio y olvidado. Se descubren a veces con discursos que creen manan de su mente activa y brillante. Se han metido tanto en el papel, que son otro. Siempre pensé que la pobre Lola Herrera era viuda y hablaba de verdad con Mario. De día y de noche. Tanto tiempo estuvo en cartelera. No sé si Delibes lo debería haber consentido. Tanto dolor junto debe tener consecuencias. ¡O represalias!
El colmo fue Dylan, también tuvo su conversión a mitad de carrera. Que haga lo que quiera. Pero le dan el Nobel de Literatura y el tío no va a recogerlo. ¡Hombre Robert! Eso no está bien. La verdad es que a los premios habría que presentarse. Esto es, no puedes ganar si no optas voluntariamente. Y punto. Porque hay más gente que escribe bien, majo. El punto final es Sinead, con su cráneo impecable, que ahora de pronto se convierta al Islam. Es en sí mismo una contradicción, un calcetín que se da la vuelta. Sus motivos tendrá.


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