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20/02/2023
LAS HAMBURGUESAS DE LOS VIERNES
07/02/2023
NO ES SI
Parecen no recordar los cronistas, que la historia de este gobierno empezó con un "no es no". Ahora hemos llegado a un "sí es sí". Los contexto son otros, pero a la postre, queda la frase como único lucero, como recuerdo de una época. Si quitamos el polvo y la paja, no queda nada. Lo único que hay son eslóganes y palabrería, porque se ha descuidado el fondo. Del no del pasado al sí del presente hay un camino incierto de gritos y ceños fruncidos.
No son los únicos que abusan de titulares, recordemos a aquél gobernante que llegó al poder con un ""váyase, Sr.."., sin mucho más en la cartera ni discurso otro. Bueno sí, hablaba catalán en la intimidad. Como todos, predecesores y los que vinieron después. Es esa teoría de ceder ante el desacuerdo sin tener en cuenta la avidez del consentido. Esa creencia de que se conformarán. Nunca se conforma. El niño mimado, siempre quiere más, es llenar de agua una cesta.
En realidad me parece muy pobre el discurso del sí, del no, del váyase. Es importante explicar bien las cosas, no sólo para entenderlas, si no también para superarlas, en caso de necesidad. Para no cometer errores iguales. Y así, tanto en lo personal como en lo público, las palabras sí sirven. Contrariamente a lo que cantaba Paco, en el Olimpia, en nombre de Alberti:
Que dolor de papeles que ha de llevar el vientoQue tristeza de tinta que ha de borrar el aguaLas palabras entonces no sirven, son palabras(La poesía es un arma cargada de futuro.)
Las palabras siempre sirven. "No quiero sacar trapos sucios", dice el partido o es personaje que va de noble. Sácalos, ¡concho! Si no los dices, el otro no se va a enterar de verdad y cometerá las misma pifias, hará el mismo daño. No es cuestión de repetir algo hasta que parezca cierto. No. Pero detrás de la dignidad que se atribuye erróneamente al silencio, hay mucha estulticia. Nada es más solemne que el silencio de un burro. (Con perdón de tan manso animal). No es digno callar, lo digno es la prudencia, pero el silencio absoluto es imposible e inaceptable si realmente hay algo que decir. Cuando uno se calla del todo es porque en la mollera no tiene nada. Y presume de elegante, callándose.
La sustitución del silencio por eslóganes es quizá más dañina todavía. ¿Qué hay detrás de esos ceños fruncidos y del abuso de la verborrea? La vehemencia es loable cuando se defiende algo, pero en todo esto ¿Qué detrás? Si al menos tuvieran contenido,...como cuando decían "más libros, más libres", "hagamos el amor y no la guerra". Ante sentencias me callo, pero el porque sí y el porque no, y el no es no y el sí es sí no dejan de ser trabalenguas que sea acercan al "porque lo digo yo", reservado en exclusiva a las maternidad y a esos momentos en los que las malas y las buenas madres se bloquean y hacen disparates. Y la justificación es clara "porque lo digo yo".
17/01/2023
AHÍ TE QUEDAS CHATO
Es menester detenerse a escuchar la letra de la de Barranquilla. Creo que a estas alturas quien dice no haberla escuchado, miente. Está sembrada de perlas su poesía. No deja títere con cabeza. En su abanico de lindezas despelleja a la contraria, al propio ex y a todas sus condiciones. El rencor puebla su lírica con clarividencia de vidente. Y en el otro lado, supuestamente fino, está Julio, para dardo, el suyo con "Hey". Tela.
Yo, que soy muy progre, hija de gente más moderna aun, que nació en un mundo chapado a la antigua; he procurado evitar escuchar a Julio en público. Y, por supuesto, jamás reconocer que me "gustaba", tanto es el postureo que ya ni sé si me gusta o no. Uno tiende a olvidarse del original, de tanto disfrazarse pa' agradar, pa' que le quieran a uno.
Ya se sabe, los del 65 pasamos de la canción protesta al blues y al jazz, pasando por la movida, donde hubo severas bajas de amigos y de admirados. Si he evitado confesar que conozco o incluso me sé las canciones del conquistador Julio, no digamos las de la colombiana. Solo me permito reconocer el guaka guaka. Y porque ganó España el mundial, que si no, ni eso. Es lo que tenemos, los del 65, unos pretenciosos de "mierda", con perdón. Petulantes que solo queríamos lo que quiere todo el mundo, que le quieran. Nos perdimos lo mejor. Entre otras muchas cosas no poder confesar que nos gustaba Julio Iglesias, o tener que esperar a ir la peluquería para leer el Hola y mientras tanto, tragarnos los sesudos artículos de opinión del País y bostezar con los cantantes cubanos que hablaban de libertad y otras historias. Nos aburrirnos como monas viendo películas subtituladas en el Alphaville, sin admitir jamás que nos gustaban las pelis del Oeste o Mujercitas. Cositas. Salíamos mareados a ""jartarnos" de ginkases frente al Delanys o emporrarnos de ambiente en el Portalón discutiendo sobre la música de Koyaanisqatsi o Dersu Uzala. En realidad no nos habíamos enterado de nada. Al llegar al Penta el tedio de la tarde estaba olvidado. Quedaba la risa.
Sin embargo, heme aquí, abriendo mi corazón y mis asuntos a un anónimo lector, si es que tal sujeto existe ante esta crisis mundial que ha desbaratado listas musicales, números unos y está a punto de afectar a la bolsa. Que las casas de relojes arden de competencia. Por cierto, el reloj que mostró el futbolistas es vintage, yo pensaba que de esos ya no había. En cuanto a la lírica: "Hey" está llena de inquina y mala leche queriéndo hacerla pasar por balada. Es sencilla de entender, por lo que no se le supone doblez. Sin metáforas ni figuras retóricas, ataca desde el centro de su propia rabia. Los Scorpions son mucho más románticos que Julio, por muy roqueros que sean. Los roqueros cantan puro y sin resentimiento. Eso es amor y lo demás son tonterías.
Al cabo, el rencor de Julio (que dice que no se lo guarda, que siempre fue más feliz quien más amó, que ese siempre fui yo; dice, el pájaro) y el rencor de la colombiana, es el mismo, y falta de delicadeza análoga. No es elegante quejarse en público, no es de buena educación hablar de dinero. Que si un coche, que si otro. Están en otro planeta. En el mundo de los mortales los Rólex son Trólex y los Ferraris, coches de película o exposición. Y las penas, pa' dentro. Si te hacen bola, apáñate. ¿Pero airear que el otro presume de que no puedes olvidarle? Muy feo. ¿Mentar a la abuela de tus hijos lanzando dardos? Muy feo. Que cada palo aguante su vela.
16/01/2023
LA TAPA DEL YOGUR
Es un asunto digno de debate, que si no discusión el
de comerse un yogur. Solo le pido a Dios que si tengo un día una cita no me
ponga yogur de postre. ¡Menudo brete! O sí, descartes rápidos.
Desde niña pensé que era de mala educación, malísima,
chupar la tapa del yogur. En los Danone quedaba mucha sustancia aprovechable
pegada al aluminio o lo que quiera que fuera el material del que está fabricada
la tapa. Con lo ricos que estaban, a mí me daba pena dejarlo ahí, sabiendo que
iba directo a la basura. Pero, a no ser que me encontrara fuera de la vista de
adultos o chivatos, jamás osaba a rebañar. Si tenía oportunidad, haciéndome la
dispuesta, llevaba la tapa a la cocina y aprovechaba la oscura complicidad del
pasillo para darle un lametazo. Porque en la cocina los uniformes y las cofias,
que no adultos, quizá, sí que eran vigilantes; y muy estrictos. Un gesto tímido
con la cuchara era lo máximo que me permitía en la mesa. En la mesa del comedor,
que en la cocina comer era de estar castigado. Me parecía lo equivalente a
llevarse el plato a la boca y dejar que el jugo de las fresas resbalara hasta
saborear lo que era imposible aprovechar con una cuchara. De vuelta al salón
los churretes te delataban, pero esa es otra historia.
Descubrí, ya con las canas teñidas, que lo que era de
mala educación era tirar la tapa sin rechupetarla: "¡con el hambre del
mundo y te dejas la mitad!" ¡Hay que ver cuántas sorpresas aporta conocer
mundo!, ¡qué bien le viene a uno salir de la zona de confort! Hay quien dice
que el que no chupa la tapa del yogurt no ha pasado hambre. Yo no lo he pasado,
a las pruebas me remito, lo demuestra mi oronda figura. Otros aducen que se va
medio yogur en ella y está mal tirar la comida. Ese punto me atrevo a rebatirlo
con las marcas blancas, casi llega el yogur a la tapa. Si es intrínseco a la
reducción de precio del producto, lo desconozco.
Los yogures de cristal, los mejores, tampoco derrochan
en las tapas. No estoy segura de que tanto lametazo a la tapa, de aluminio sea
bueno. ¿Qué tendrá? ¿Bauxita?, elementos seguramente inocuos, como lo es la
tinta que utilizan para promocionar consumo, con concursos en los que es
imposible participar; o pensamientos del todo a cien, frases lapidarias,
psicología de baratillo. Yo pensaba que la única tinta que no era mala para la
salud era la de los periódicos ingleses, que se reutilizan en los cucuruchos
del Fish and chips. A mí no me ha tocado nunca un pack sorpresa en las tapas
del yogur, ni una compra gratis, ni un viaje al Ecuador en el palo del polo de
limón. Eso no quiere decir que no toque. ¡Ojo! Y que, como las galletas
sorpresa de los chinos, las frases estén llenas de sabiduría y ociosas
predicciones de un futuro tan abstracto como incierto.
A mí, con todos los respetos, me parece una guarrería,
¿que lo practico? Por supuesto, sin público. ¡Mamaaaaaaaaaaaaaa!
04/01/2023
MI MEJOR VIAJE (CLAUDIA)
03/01/2023
HOY HE RECIBIDO UNA POSTAL
02/01/2023
LO QUE NO ESTA ESCRITO, RAFAEL REIG. Y LO QUE SÍ.
Si quito esos cuatro párrafos, por que no son más y no aportan nada, no son significativos ni en la forma ni en el fondo; son solo una manera de decirle al lector: escribo lo que me da la gana. Ole tú. Si quito esos cuatro párrafos, creo que "Lo que no está escrito" es una novela soberbia. Está escrita con mano suelta, con precisión, ajena a las modas que vienen y van. Es contundente, salvajemente real. Ficción inaudita de realismo bruto. Gracias Rafa. Ostenta el texto entero de una exquisita coherencia que ningún efluvio puede teñir, y es que está llena de güisqui, de cerveza y de vida.
Orejudo, Antonio, declara que es la novela que a él le hubiera gustado escribir. ¡Hombre! A mí me hubiera gustado ver el crucigrama terminado en el último capítulo.
Me voy a otro escritor, que también tiene afición por lo escatológico en la escritura. Desde su tía Julia hasta hoy, el escribidor compone sus cuentos y novelas con lo que a él le pasa, o no. Hombre de aficiones amorosas endogámicas, escribió hace un par de años en un cuento que se llamaba "Los vientos", lo siguiente: todas las noches, parece mentira, desde que cometí la locura de abandonar a mi mujer, pienso en ella y me asaltan los remordimientos. Creo que solo una cosa hice mal en la vida: abandonar a Carmencita por una mujer que no valía la pena. Dice también: "Ya me olvidé del nombre de aquella mujer por la que abandoné a Carmencita; volverá a mi memoria, sin duda, aunque, si no volviera, tampoco me importaría. Nunca la quise. Fue un enamoramiento violento y pasajero, una de esas locuras que revientan una vida. Por hacer lo que hice, mi vida se reventó y ya nunca más fui feliz." Este escribidor me cae fatal, y eso que me gustaba tanto leerle. Los vientos, es sencillo imaginar a qué se refiere Mario. Y ahora dice que a él le interesa la cultura y a la novia el espectáculo. ¡Anda ya! Y que ella mira el móvil en la ópera. ¿pero de qué habla el Premio Nóbel? ¿Quién pensaba que era la novia? ¿En qué mundo vive? No me gusta el escribidor, nada. Ella no engaña.






