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24/07/2017

UN DIA CUALQUIERA NO SABES QUE HORA ES



Me asomo a la ventana sin saber por qué.
Sigo igual, padre. Me acuesto la última y me levanto la primera. No quiero perderme nada. Mamá dice que soy la primera mujer que ha tenido un hijo. Es cierto, y la primera mujer que ha perdido un padre. Nunca he presumido de ser realista. No lo soy. Soy exagerada sin ser mentirosa. Mis experiencias siempre me han parecido máximas. Y así las vivo. Y así las cuento. Por eso algunos dicen que invento. Pero no. Es como yo lo vivo.
Mi autoestima no levanta un palmo del suelo. Sigue a nivel felpudo. Pero mi imaginación me ha permitido siempre estar entretenida. Y asustada. Cuando no tenía nadie con quién hablar imaginaba conversaciones con amigos o con desconocidos. Creaba situaciones imaginarias e iba resolviendo conflictos. No hablaba conmigo misma. Inventaba diálogos. 
Si viajaba sin lectura observaba a mi alrededor, mientras el sueño no me vencía, e inventaba. Empezaba a fabular: La chica de azul acaba de dejar a su novio. Se siente fatal. Porque era buen chico, pero tan aburrido. El chaval que está enfrente no para de mirarla, le recuerda a su primera novia, una rubia que conoció en Inglaterra un verano. ¿Será extranjera? Piensa en cómo besarla. Pero ella tiene los ojos llenos de lágrimas. Quita, qué marrón. No me ha visto. Si tengo que consolarla es que soy malísimo. Bueno, queda mucho viaje. La señora del pelo blanco no para de hablar por teléfono. Es la presidenta de la comunidad de vecinos, habla con el administrador para que resuelvan de una vez el tema del ascensor. O a lo mejor tiene una empresa de reparaciones. Puede que sea su nieto el que se ha quedado atrapado entre el cuarto y el quinto piso. Se lo dijo a su hijo, ‘esa chica con la que te casas no te conviene, no sabe cocinar, tiene el pelo azul y además no le da el pecho a Juanito, se va a poner malo cada dos por tres. Y encima se empeña en vivir en ese sitio horrible donde no se puede aparcar y todos son artistas. Si tu padre viviera, otro gallo cantaría’

Es verdad, si tú vivieras, otro gallo cantaría. Pero tenías que irte antes que yo. No hubiera soportado provocarte ese dolor. Hay otros que también habrían llorado, sí. Pero especialmente a ti, tan castellano y tan austero, no hubiera querido hacerte ese feo. Tenías que marcharte tu antes, padre. Pero siento tanto tu ausencia como el día en que te fuiste. Ya no me ven llorar. Casi nadie me ve. Pero te lloro, claro, todos los días un poquito. Y en el fondo estoy contenta de seguir haciéndolo. Te echo mucho de menos.
 

21/07/2017

NO QUIERO SER COMO TU


 Te miro y te veo. Te oigo y te escucho. Pareces independiente, hablas muy alto y rotundo. Usas giros masculinos en tu conversación. Das aspecto de mujer segura. Pareces una hembra que ha vuelto. Que ha vuelto porque ya ha estado en todas partes. Muestras pasión y desapego emocional a partes iguales. Sabes entrar sola en un hotel con desparpajo y lo mismo pides una caña que un coñac, da igual que estés en el HILTON que en una taberna encriptada en la profunda Extremadura.
No quiero ser como tú. Paseas tu inseguridad con una fragancia de indiferencia, fumas Habanos, carraspeas y gritas como un hombre. Destacas en todas partes por tu belleza y tu inteligencia. Eres la bombilla encendida de las noches de invierno. Autosuficiente y libre. Pero tienes tanto miedo, que si no actúas no podrías vivir. Que se te va a salir el corazón si le dejas sentir. Necesitas tu disfraz todo el rato.
No quiero ser como tú. No es cierto que lo hayas superado todo. No es cierto tu desapego, ni la falta de interés por el amor, por el afecto. Visitas con el lenguaje lugares comunes, intercalas en tu discurso sentencias escritas por otros que intentan tapar tu miedo. Etiquetas comportamientos con jocosos comentarios. Haces reír a tu público, te sientes admirada por tus amigas, sumisas a una vida convencional de la que te burlas porque la anhelas. Usas frases que retumban en mi corazón de madre. En mi corazón de mujer que vive y comparte, que vive en pareja, en familia. Mi corazón de tía o hermana. En mi corazón de hija. Corazón de huérfana.
Te haces trampas al solitario. No quiero ser como tú. Siento miedo. Me cuestiono. Tiembla el suelo que piso. Soy frágil y estoy viva. Y quiero. Quiero de verdad. A veces te veía y la sombra del miedo o los celos, teñida con un poco de fantasía me cubría cual manto fino de nieve. Ya se que no. Que te quiero pero no soy como tu. Ni lo intento.

 

20/07/2017

NO ES LO BASTANTE GUAPO PARA LO TONTO QUE ES



Es tonto. Tonto de remate. No hay belleza, no hay tableta de chocolate ni cuerpazo que perdone o disimule cubra tanta estupidez. Porque es tonto, pero tonto. La gente dice de él que es tan... guapo. Con sus camisas blancas que resaltan ese rostro armónico que Dios le ha dado. Pero cerebro no tiene. O lo esconde mucho. Que también puede ser. Que su inteligencia quede oculta tras su porte atlético. Para él no vale esa frase tan de Departamento de Recursos Humanos "Tiene la cabeza muy bien amueblada" Por cierto esa frase inmediatamente me produce un efecto explosivo. Dejo de ver al susodicho atribuido de semejante lindeza y empiezo a imaginar esa noble cabecita como una casa de muñecas. Y coloco en la frente el ático, no tiene terraza (bueno, en la calva: azotea), en la zona nasal anda el salón, para aprovechar el hueco como chimenea, y detrás de los pómulos se transparentan sofás, sillas, cojines, cómodas, cocina...todo muy organizadito. A veces son muebles antiguos, camas con dosel y cortinajes tras esos ojos verdes. Otras me pega que va de IKEA, un clásico. Sea como sea, me entra un agobio horrible pensando cómo va a vivir ahí dentro el personal, entrando por esa bocaza llena e babas pero muy bien amueblada. No puedo concentrarme, me olvido de mí, del otro. No puedo con esa frase.


 
Volviendo al tonto guapo, guapetón. No usa corbata porque cree que se lo puede permitir. ¿Insinúa acaso un escote masculino? Está por encima de los demás. Volando bajo más bien. Se va a estrellar. Tiene que estar a punto. No entiendo cómo ha sobrevivido. El daño que puede hacer con semejante cabeza es inimaginable. Su tontería se traduce en desplantes, malos modos. Porque no tiene  ni idea, ni le interesa lo que está bien y lo que está mal. Puede decir una cosa y la contraria en la misma frase. No es posible reprochárselo, no se va a enterar. Un día se declara católico y al otro musulmán. Otea el horizonte para ver qué es más conveniente decir o pensar y se agarra al caballo que trota derramando entusiasmo sobre las masas entusiastas.
En fin, atontado, que tendrías que ser Gary Cooper, que está ya en los cielos para aguantarte tanta estupidez. No eres lo bastante guapo. Lo lamento. En cualquier caso, no quiero quedarme en lo concreto. Yo estoy pensando en él. Pero estamos rodeados. ¡Sálvese quien pueda! El maquillaje y el tuneo han subido al poder, si no eres guapo, háztelo.

29/05/2017

INSTRUCCIONES DE USO



En mi caso particular soy incapaz de leerme unas instrucciones. No hablo de "seguir las instrucciones de un manual". No. Digo leerlas. Además, sinceramente, no creo que las instrucciones estén hechas para ser leídas. Tengo motivos objetivos para argumentar mi sospecha.

El tamaño de letra es de subíndice, el interlineado mínimo, y el formato el de cartera de hombre. Por no hablar del grosor del libreto en cuestión, medio centímetro mínimo. El conjunto desanima al más entusiasta y voluntarioso. Para terminar el cuadro, las instrucciones vienen escritas en todos los idiomas. Es claro que el objetivo no es que alguien las lea. Desde el indio al suajili pasando por chino, japonés o ruso. Se incluyen dialectos.

A mí siempre me entra la primera duda cuando tomo animosa el manual: español, ¿lo busco por la "e" de español? ¿o por la s, de "spanish", "spagnolo"? ¿Qué carácter se usará en chino? Mal empezamos. Irremediablemente mi mente se pone a desbarrar, pienso en diccionarios de idiomas complicadísimos, dónde tienen el abecedario, si es que lo tienen, si tienen dibujos, letras, sílabas...me extravío, abro paréntesis y no los cierro. He perdido la cuenta. Mala señal. Volviendo al tema: Realmente creo que no hay un criterio. Incluso a veces hay dos manuales, uno de un grupo de idiomas: croata, chino, ruso y rumano y otro de inglés, español, japonés y árabe. Sí, croata. Sí, abro corchete esta vez, seguro que necesito llaves o algún otro símbolo. Es como cuando buscas un DVD en italiano. Empiezas a mirar en el dorso los idiomas disponibles. En italiano no hay ni una película de Disney; sin embargo, en armenio están todas las de las princesas en cualquier Corte Inglés. Y las de animales: en inglés...y búlgaro o catalán. Las de Caillou, que por si no lo sabían es canadiense y no tiene pelo, no, quizá las encuentres en vasco o chino. Es porque los ingleses han dado con el negocio. Ellos valen porque saben hablar su idioma. Claro. Sin más. Se van de la Unión Europea y el idioma oficial sigue siendo el inglés. El mero hecho de nacer y aprender a hablar les da la herramienta para sobrevivir. Es una garantía de no formar nunca parte de la cola del paro (fuera de Gran Bretaña, claro).

Cierro paréntesis, que me estoy yendo por las ramas.

No puedo, en un texto finito, enunciar las absurdas instrucciones con las que me he encontrado en la vida. A veces son emocionales: las instrucciones conductistas para ser feliz. Hay quien las sigue a rajatabla y posiblemente lo consigue. Las instrucciones para dormir a un niño, el manual del Dr. Estevil, que trajo después las contra instrucciones, con lo que se llamó niños estevilizados, esto es: niños a los que les dejaban llorar cuando eran abandonados en su cunita, cronometrando el llanto. Espeluznante.

Hay instrucciones para saber cuánta cantidad y cómo hay que beber agua a lo largo de la jornada.

Otro extremo será el Kama Sutra, para saber cómo hacer el amor.

Instrucciones para la papiroflexia: para hacer cisnes, caballos o La Giralda con una servilleta. Maquetas: “De cómo hacer el Titanic a escala 1:500. Facilísimo”. Las recetas de cocina son instrucciones en sí mismas. Dependiendo del autor pueden resultar auténticas pesadillas. Sí, ¿Quién sabe lo que es una pizca de sal? ¿Y un chorreón de aceite? Sin complejos: La Simone, para mí es la única. La única objetiva, ingenieril, "fría la cebolla hasta que quede transparente”. El objetivo es claro. Cubra la fuente con aceite o “en una sartén de 15 cm de diámetro, añada 1 cm de altura de agua”, "añada una cucharadita, de las de moka, de levadura" (y al principio del libro se incluyen dibujos de cucharas de café, moka, soperas...vasos de los de agua, de los de vino, a escala 1:1) Eso es un manual y lo demás son tonterías.

Mi padre, la primera vez que se quedó solo en casa con nosotras a la hora de la cena porque mi madre tenía guardia en el hospital, cogió el libro de la Simone y nos frio unos filetes. Perfectos. La primera vez, la siguiente se atrevió con un solomillo y al añadir aceite a la sartén cuando estaba encendido el fuego, casi tenemos un disgusto (en la Simone no quedaba claro si el fuego debía encenderse antes o después de verter el aceite, un matiz sobre el cuándo. Nadie es perfecto) Pero eso es otra historia.

El manual de instrucciones es una ofensa al intelecto, es un abuso de poder, que solo pretende hacernos sentir a los humanos gilipollas. El colmo de los colmos son las instrucciones de IKEA para montar muebles: caldo de cultivo para el divorcio. ¿Qué otro objetivo pueden perseguir, que separar hogares y así tener más casas que amueblar y en las que instalar la estantería Billy? Resultado: más caja. Si no fuera por el perrito caliente de la salida que conquista corazones, estaría segurísima de mi tesis.

El único manual que hubiera leído con atención es el de cómo ser madre, pero el de verdad. Y ese no está escrito, se escribe con el tiempo, cada uno tiene el suyo.

MON ONCLE


Teresa: Cuando fuimos a ver la película de Tatí, pensaba que era por nosotras. ¿Qué otras sobrinas había? ¿Quién más que él era “mi tío”? Pasa la infancia y los años y te enseñan a compartir y sabes que no eres único, ¿o sí? No creo que nadie tenga un silbido propio como tenían mi padre y mis tíos para encontrarse en la multitud, por ejemplo. ¡Toma castaña!. Ellos sí. Es que son fenómenos.

Mi tío tiene varias teorías, como todos los Montoya. Tan convencido está de todas ellas,  que seguro que son ciertas. Hará solamente falta tiempo para demostrarlas. Ha sido capaz de lograr lo que ha propuesto siempre.

Algunas de sus tesis: el humor y el amor. Perseverar y dudar. Todas se mezclan, porque todas son lo mismo. Hay que ser muy generoso para dar todo esto, y muy bueno.

El humor: hacer reír a los demás partiendo de la base de reírse de ti mismo, de lo que más duele, de lo más absurdo, de lo más bonito, da igual. “Doña Paquita erguida, espalda en plano, presidiendo la mesa de galones de cristal de La Granja, brillos azules y naranjas. Vega Sicilia cambiando su color. Encorsetada la reunión en el salón del timbre en la panza del caballo. La lámpara que llora. Al brindar siempre la misma broma. Lío de cordones de zapatos. Un arranque de enfado y enseguida la risa, la carcajada.

El dedo índice en alto, las cejas arqueadas señalando asombro. ¡Fenómeno! Cuéntame cosas. La boca en un círculo. ¿Y tú les has dicho a tus amigos que tienes un tío en Valladolid? ¡Estás tonto! Y la mueca de sorpresa y de guasa, las palmas en alto, los brazos abiertos y reclinado ligeramente hacia el respaldo. Insistir una y otra vez hasta hacerte llorar de risa.

¿Cómo se puede ser ingeniero siendo un filósofo? (¡tú sí que eres filósofo!) Ni idea. Felipe se disfrazó de profesor cuando lo era, parecía recién llegado de una facultad inglesa llena de césped. Gafas de pasta aunque la miopía se hubiera esfumado, a juego con la chaqueta de lana, el pantalón de pana, la bufanda de cuadros,… Imagino a Teresa, paciente buscando el disfraz. Y al ver el resultado y sobretodo al ver tu cara dándote cuenta de que todo era ad hoc con el puesto, ese gesto de guasa, y el dedo índice unido al pulgar por las yemas haciendo una o, de OK.

 
La constancia: Dice que sus hermanos son más listos que él, pero más vagos. ¡Tú sí que eres listo! ¡No fastidies! Lo repite, lo elabora, medita, porque no presume de nada. Persevera hasta que te convence o te hace reír, que es lo que quiere. Lo que más le puede divertir es que tu entiendas la broma y aprendas también a hacer reír, a reírte de ti mismo. A confundirte con otro cuando te miras al espejo. ¿Alguna vez te has visto de perfil?. Hacerte pasar por él cuando te encuentras con un desconocido que te habla como a un amigo, no le sacas del error, te contagias de su entusiasmo sin despeinarte. Bueno, él seguro que hace mucho que no se despeina.

Mi tío, no es el de Tatí. A él le gusta la sopa y el ponche del Alcázar, el de verdad. Preguntará el ingrediente secreto las veces que hagan falta en la plaza. ¡Pero hombre!

Felipe me enseñó lo más importante: que hay que tratar a lametazos no solo a los niños, sino a la gente que quieres. Ahora lo veo claro, Felipe no ha dejado nunca de ser un niño, eso es lo que quería contarnos. Hay que mantener la constancia, el interés, la alegría y  la inocencia de la infancia para vivir. Sigue encaprichándote, repite, asómbrate, mira hacia arriba, hacia el mundo adulto y no te creas nada. Sigue tu instinto, sé bueno. Queda mucho para hacernos mayores. Disfruta, que esto es fenómeno.

Me dijo Teresa si podría leer algo de Felipe, Felipe, mi padre, mi padre Felipe, intentaré poner blanco sobre negro lo que tengo escrito aquí, muy dentro de mí.   Ojalá pudiera hacerles reír a los dos. Soy afortunada y os debo mucho, gracias. Pero, me quedo con el boli.

19/02/2017

YOGUR Y MANZANILLA



Ciertas comidas son solo aceptables si te duele la barriga. Cuando se ha perdido la autonomía o el estómago es una lavadora centrifugando. En esos casos se admiten zumos de limón y todo tipo de sucedáneos de alimento.

 

Una tía mía dice que para qué sirve el yogur. ¿Y para qué sirve? Ahora está muy de moda, a mí me encanta, yogur sabor, yogur con, yogur de, con bífidus, sin ellos, 0%, extra de calcio, líquido, griego. Mi favorito es el de frasco de cristal. La sección de yogures del supermercado entre marcas blancas y las que no lo son ocupa tanto como la de quesos. Sin exagerar.

 

Cuando éramos pequeños el único yogur era el de frasco de cristal. En casa lo mezclábamos con cola cao, mermelada y hasta con galletas fontaneda. Resulta que alguien patentó el asunto y se forró. Lo que en casa hacíamos a escondidas porque era una guarrería ha sido una revolución en las neveras. ¡Qué cosas!

 

Sinceramente, lo peor de las comidas de cuando te duele la tripa es la manzanilla. Aún recuerdo en el colegio cuando te mandaban tomarte una, vaso de cristal ardiendo y ese olor. Si era cierto el dolor de tripa ahí se te acababa de estropear. Si era una excusa para fumarte una clase te ponías bueno antes de probar el brebaje. Una mujer a la que admiro mucho, a la que conocí mayor se fue después de misa de 12 a tomar el aperitivo con uno de sus nietos. A la sazón, un hombre bueno. Él pidió una cerveza, ella una manzanilla. Ya no cumplía nos 85 años. El camarero trae la cerveza fresquita para él con sus aceitunas y para ella una tacita blanca y una jarra metálica de la que sale un hilo con un cuadradito. “¿Tengo yo cara de que me duela la tripa?”
 

DESPEÑAPERROS, LA GLOBALIZACION Y LOS CHINOS




 
 
 
Mi tío se fue de viaje a Vietnam. A conocer mundo, de turismo. Entró en un local, al que no se puede llamar tienda ni taller, donde se acumulaban toneladas de telas, sedas, algodones, hilos de colores y un ejército de costureras. Le tomaron medidas y desde entonces le hacen los trajes de chaqueta allí. Cada tanto recibe un paquete envuelto con delicadeza y estrena. Es solo el principio.
 
La globalización es una tienda de arreglos regentada por un clan chino en la zona Bronx de la Prospe. Entra una sevillana residente en el Viso, con el corazón y el acento allende Despeñaperros, bolso de Loewe en ristre. Sus dos hijas tan andaluzas y tan guapas como ella la escoltan. Melena desordenada perfecta hasta la cintura. Vestidas con estudiado descuido. Transmiten la armonía familiar que da saber que navegas con el mismo rumbo. Mientras, el padre da unas bolas en Puerta de Hierro. Han quedado a tomar el aperitivo en José Luis.
 
 
 

 
 


La madre le dibuja a la china más joven, que es la que mejor chapurrea español, el traje que quiere, le pinta los volantes y escribe el número en caracteres arábigos, cinco en el vuelo, tres en la manga. Cuello de pico de escote discreto. Elige la tela rosa palo con lunares negros. Y el forro. También dibuja la espalda con apertura que indica prudencia. Soy mujer casada y madre. Respeto. Pero aún tengo una bonita columna de la que presumir. Llevará el moño alto con algún mechón perdido haciendo carambolas en la nuca.

La hija pequeña también lleva los deberes hechos, la madre es portavoz de su vestido: la tela de un verde tallo de margarita con lunares del mismo color pero dos tonos menos. El escote más atrevido tanto de frente como de espalda. No ha cumplido 18. Puede presumir de porte y apellido. La hermana mayor va por su cuenta. Lleva recortes de revistas de moda preparados y su traje es rompedor. Tanto en la tela como en el corte. El estampado es de cuadros, insólito. Ante el gesto resignado de la madre que fue hija ejemplar y nunca eligió ser diferente. Y me ha ido muy bien, tú sabrás. Que ya eres mayorcita.

“Bueno, ya está todo, ¡no! Habrá que probarse, ¿cuándo venimos?” La china joven mira a su madre, que no ha abierto la boca: ”Vente”. La madre del Sur se sorprende y sonríe “¿Cómo 'vente'...veinte de febrero?” La joven oriental tiene la libreta en la mano, llena de caracteres chinos, mira a su madre y al calendario. No ha pestañeado, ni falta que hace. “Vente ablil”. A las puertas de la feria, la andaluza está ya en la caseta, morros rojos, su marido le ofrece una copa de manzanilla. Y de pronto todo se desvanece. “¡Nooooo, noo, no. Yo el 24 de abril estoy en Sevilla, mi niña, con el traje hecho, el 20 estoy bajando pa’Sevilla.” La chavala sonríe, ahora entiende las prisas. “¡Ah!, ¿tiene fiesta?” No da crédito la sevillana. Que haya alguien en el mundo que no sepa que el mundo se para en la Feria de Abril “¿Cómo fiesta? La Feria, niña, la feria. Cucha, me pregunta si tengo una fiesta”. En Oriente llevan otro calendario “¿Felia?. Nosotlos mucho tlabajo. No Felia”

Y es que ahora en esa esquina lo mismo te arreglan un Loden, que lo copian, que te cogen los bajos de los uniformes de los niños o te imitan el traje de novia de tu madre. No hace falta alquilar esmoquin porque son magas. Prácticamente sin probarte son capaces de reproducir o escalar o remedar lo que se les ponga por delante.

Y eso es la Globalización. Uangú haciéndole un traje para la feria a Carmen, con toda la gracia y el salero del mundo. Que no hace falta haber nacido donde la torre del oro para poner volantes a una falda y coser un traje de gitana como Dios manda.