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03/11/2018

¿CÓMO QUE CUALQUIERA PUEDE COCINAR?


Te nombran “Ratatouille” y ya te pones nerviosito. Los españoles somos así, en cuanto nos dicen una palabra en otro idioma nos entra el nervio y nos parece que lo nuestro no es tan bueno. Tú vas a un local pin pan pum, (no a un restaurante francés, ni en Francia; una esquinita de Lavapiés) y lees “crudités” y te quedas muerto. Si de postre hay crêpes empieza a subir el nivel. Ese acento circunflejo tiene un atractivo mágico. ¡Qué digo! Tiene “sex-appeal”. Eso sí, cuando el camarero, mano derecha palma abierta perfectamente pegada a su trasero, donde se ata el impecable delantal blanco deposita en ángulo recto el plato en el mantel impoluto:  ¡Qué decepción! Verduras crudas y tortitas. De plato principal has pedido “Cassoulet”. Tenías que haberte visto la cara al mirar el plato: unas habichuelas como las que hace tu madre. Cuidadito con el envoltorio, amigo. No es oro todo lo que reluce. Si eres de los cabezotas, “stubborn”, jurarás que no es lo mismo. Allá tú. El romanticismo es bonito. Lo que no mola es la mentira. Reto a una comparación exhaustiva y sin corazón entre escalibada y ratatouille. Silencio en la sala. Porque es lo mismo. ¿Que en uno se corta el calabacín en “brunoise” y el otro en láminas finas? Acepto. No vale como diferencia real. ¿Qué tu madre echa más berenjena? Será que no había tomate. Son variantes inteligentes para salir del paso y la ortodoxia. Es la magia de la invención.

Si le explicas a cualquiera que un “dumpling” es una versión de una empanadilla pequeña, es muy probable que te insulte a la cara un purista que pase por ahí. El tope es comparar el “agedasi tofu” con una especie de requesón rebozado en salsita. O decir que el “tempura” son verduras u otros alimentos rebozados. Vamos a ver. Me flipa comer. Me encanta la comida que hace mi ex novio, esa la que más. Disfruto con la variedad de la japonesa, la china a veces opaca en explicaciones y contenido, me chifla. La comida italiana me lleva en góndola a la Vieja Venecia, oigo a Adriano Celentano cantando Susana y al cursi de Umberto con su "te amo". ¡No digamos la francesa! Édith siente su vida en rosa. Unos quesos en una ladera verde por la que puedes resbalar en volteretas de amor frente a una gran iglesia. No hay nada mejor. Pero reivindico la sinceridad. Clamo por quitarle tontería a todo. Mi grito es de auxilio para volver a la verdad. Al núcleo, a lo auténtico. Los americanos y los alemanes también tienen hueco en la mesa. Incluso los denostados ingleses. No hay que hacer caso a los chismes. 


¿A qué viene todo esto? ¿Por qué? Porque todo esto alcanza el clímax en esa película de niños cuyo lema era “Cualquiera puede cocinar” Ojo. Casi cualquiera. Una rata no. Una rata es el símbolo de lo sucio, de la porquería. Nadie en su sano juicio comería algo cocinado por un roedor. ¡Malditos roedores! Pondría la mano en el fuego porque nadie degustaría una tarta tatín hecha por un ratón. A propósito, apuesto a que dicha tarta fue "inventada" en paralelo a la tarta de manzana. Usando más mantequilla y las manzanas cortadas con prisa. Hay cosas que están bien como están. Y las ratas y los ratones no comparten hogar ni mesa con los humanos. No tiene mucho recorrido mi argumento porque es en sí infalible. Así que hagan el favor de no mezclar. Los ratones y las ratas son bichos poco queridos en general. Ocupantes asquerosos de cloacas y lugares infectos que casi ningún otro animal habita. Es cierto que los niños a veces tienen un hámster, que es lo mismo. Son los que piden un perro y se consuelan con lo que pueden. Excepto algún “friqui”, amante inamovible de los animales, un hámster no dura ni un telediario en una casa. Se “escapan” una mañana. Es inevitable. Un amigo mío era, sin saberlo, el hermano pequeño de L. Durrell, con su familia y otros animales. En vez de ropa, en su armario tenía una oveja. En plena calle Narváez. Pero no una rata. Y menos la usaría para ayudarle hacer una tortilla de patata con chorizo.
No. No cualquiera puede cocinar. El mensaje es muy bonito. Pero se han pasado de frenada. Han querido acercar a los animalillos. Con un "es tan mono" salen las madres de la proyección. Es una versión edulcorada del síndrome de Estocolmo. Cocinar es un arte. Cocinar requiere esfuerzo y concentración, trabajo y tesón. Cocinar está lleno de amor y de pasión. Incluso la cocina del día a día, esa cocina que hace hogar. Cocinar es querer.

01/11/2018

LOPETEGUI, POR EJEMPLO


Es en el fútbol profesional, uno de los raros sitios en los que el jefe es despedido si salen las cosas mal. Eso, si damos por sentado que el jefe del equipo es el entrenador. No está tan claro. En cualquier caso, el considerado responsable es el que, en la situación de que la cosa vaya mal, que no haya goles a la postre, sale fulminado. El asunto tiene su lógica, porque es el entrenador el que tiene la visión de conjunto, es él quien dirige y organiza el equipo. Los futbolistas, con su entrenamiento y habilidad y buen hacer, siguen instrucciones.



Parto de la base de ser una ignorante del deporte traducido aquí como balompié. Pero ya que opinar es gratis, procedo. Me cuesta trabajo creer que la responsabilidad del fracaso de los últimos partidos del Real Madrid, en concreto del 5-1 en el Campo Nuevo contra el Barcelona, la tenga toda Lopetegui. Que un balón ha dado al poste, sí. ¿Y? Tira otra vez. De lo mejor que he oído después de su sustitución es que le contrató Puigdemont para que dejara colgada a España en el mundial y luego hiciera que el Madrid perdiera, como colofón, ante el Barcelona (algo así)

Lo que me impresiona es este nuevo entrenador, que viene con su labia del cono sur y suelta que el equipo va a jugar con dos "c." el próximo partido. Alucino. ¿Cómo jugaban antes estos fieras?  Estos chavales armario que corren en camiseta y calzón de un lado a otro de una hectárea verde rasurada al milímetro, dando espectáculo, reventando corazones, levantado pasiones. Estos tiarrones que dejan sin voz ni aliento estadios a reventar. Espectadores fieles si edad ni termostato, que ignoran horarios y climatología para animar a su equipo. “Su” equipo. Ellos, los seguidores, deberían tener mucho que decir. Ellos, que visten camisetas de colores, que desgañitan su alma cuando les pidan, ajenos a intereses televisivos. Ellos solo observan. Resulta que el 11 titular salía al campo desprovisto de valor, por decirlo suavemente. Por culpa del entrenador. No lo entiendo. Mucho poder tiene el banquillo.

Si trasladamos estas relaciones de poder y responsabilidades a otros sectores laborales, el esquema no coincide. Si en una empresa de bebidas gaseosas los números no cuadran, se echa a la mitad de la plantilla, no al financiero de turno. Si en una farmacéutica los pedidos se retrasan, echan a los conductores, no al jefe de logística. En fin. En una gran empresa los indios, que trabajan, que tienen su cometido diario, independientemente de su formación, son los primeros que salen paleados como culpables en caso de reestructuración. Pero los responsables del fracaso, los entrenadores en cuestión, se quedan tan panchos.  Casi me parece mejor lo del fútbol, aunque me dé pena Lopetegui.

30/10/2018

LA FELICIDAD AL CUADRADO


El mar. Ese anuncio de Shakira en un barco me parece un petardo. Con perdón. Ni me acuerdo de qué anuncian. Sólo sé que es "la felicidad al cuadrado". Entonces me engancho.  Con los anuncios me suele pasar. Se me ocurre que, si la felicidad es cero o uno, ¿de qué te sirve el crucero? Porque si la elevas al cuadrado, le da lo mismo. Igual que a ex si lo integras. También me da qué pensar, si es infinita la dicha, para qué quieres elevarla al cuadrado. Además, ¿por qué al cuadrado y no al cubo, o a la cuarta? Porque si se trata de felicidad, es importante saber de dónde partes. Lo fundamental es el camino, tu propia historia. El histórico. Empiezo a rayarme, la felicidad no se mide. ¿Es contable o incontable?  Yo diría que lo segundo. Es como el tiempo. No hay una, dos o tres felicidades. Es "uncountable". Lo tengo claro, como los fenómenos meteorológicos. Como el amor. ¡Y dale! Entonces, ¿qué hace Shakira elevándola al cuadrado?  ¡Qué tome límites! 😉 El uso de las matemáticas en el lenguaje cotidiano tiene mucho peligro.

Por rematar por ahora con el tema de los anuncios, que es en sí mismo ilimitado; es decir, no se puede poner punto final... Ojo que me vuelvo a las mates y a las asíntotas. Punto. Respecto a los anuncios radiofónicos.   El otro día en una charla de café cogimos la linde de la agencia negociadora del alquiler. Eso de que hay que practicar el “tranquiler” chirría. No somos muy buenos los españoles inventando palabras. Dejemos a los británicos que lo hagan, ellos sí que saben. El caso es que, si tienes un pisito y no les llamas, a su teléfono gratis, para que te lo gestionen, estás perdido. Sin embargo, con ellos; si el inquilino no te paga, tú ni te enteras; si entran okupas, desaparecen por arte de Magia. Si se estropea la secadora, llega Merlín y se encarga.  Para palabrejas, "mutuero". No hace falta decir nada más. No sé qué pensará el elegante mod conductor de su Lambretta tuneada de ser mutuero o en vez de motero, o ese tío enorme vestido entero de negro subido en su Harley, acelerando en el semáforo con un sonido de viento y libertad. En fin.

¿Qué me dices de Arriaga Asociados? Se anticipan a resoluciones judiciales, le arreglan a uno la vida. Cuando oyes a los supuestos afectados, te entran ganas de llorar, después de meses pagando de más. Empatizas inmediatamente con el sufrimiento. ¡Revisa mi hipoteca, por favor! El dramatismo es alarmante con la frase final: recupera tu vida ¿Y el pobre Matías? Que llega tarde. Angelito, dejadle en paz ya. Los de ASISA y CUIDEO saben respectivamente cómo cuidarte, y cómo cuidar a tus mayores. ¿Qué se puede reprochar a la autocrítica de los que anuncian audífonos por la radio? Lo hemos pensado todos. No. No tiene mucho sentido hacerlos, aunque claro, a los que están teniente se lo contarán su hijos o parientes. Se llevan la palma los anuncios de alarmas. Esa imagen de la mujer mirando anuncios de alarmas con un bombo a punto de estallar porque quiere poner la alarma antes de que nazca el bebé me inquieta. Imagino roba niños en un barrio periférico de jardines llenos de hortensias y boj y me alarmo. Pero el sumun es la pareja que decide instalarla ya que son los únicos del barrio que no tiene. ¡Qué mala es la envidia!



Una idea sorprendente han tenido los que anuncian Gilmar. Me gusta la frase "no se puede saber de todo “. Porque es cierto, a veces los listillos se meten en campo ajeno y resultan insoportables. Pero no es verosímil el músico que describe la vivienda como una sinfonía. Mal ejemplo.

“Espero que no te moleste, invité a un amigo” ¿A quién se le ocurre? ¿Tú vas a una cita con tu churri y le dices eso cuando te abre la puerta? Perdona que te diga, pero no tienes nada que hacer. Ya te lo digo yo, que no soy nada ligona, y menos de citas; pero sé de buena tinta que eso no funciona. Si la entrada no es creíble, la respuesta del sorprendido anfitrión es una bobada: “¡Prometo no ponerme celoso!” Ni un Vega Sicilia del año adecuado entierra tanta mentira.

Reconocen sus defectos los de Factor Energía. ¿Lo veis? Si contratas con ellos, no harán más anuncios.  ¡Cómo será el tema! ¿Qué es eso de que al dolor de cabeza ni agua? Discrepo, no está bien traído. Sé lo que significa la expresión, que no le eches cuentas; pero es que beber agua viene de miedo para el dolor de cabeza. Ese es mi remedio casero por excelencia. Pase lo que pase hay que beber agua, que te alivia. Si te duele la cabeza, bebe agua. Si te han salido granitos, bebe agua. Si tienes resaca, ¡bebe agua! La hidratación es mi solución a todos los problemas. Excepto la pena, el agua lo cura todo. Incluso ayuda a adelgazar. Así que, por favor, midan y elijan sus palabras.



Por goleada soy fiel a los Fernández. Que, además, son muy amables. Es necesario mencionar a Carglass, que te llevan la luna allá donde estés.  Imposible encontrar más romanticismo en un tan pocas palabras.  Pero, ¿dónde está Igor, de Carglass? Ya nadie habla de él. ¡Qué efímera es la fama!








LOS PLAGIOS DEL PRINCIPITO


Estoy hasta la coronilla de las bobadas que se publican en la red y se atribuyen a Saint-Exupéry a través del Principito. Tengo un respecto enorme por el escritor en cuestión y siento que se revuelve en la tumba cada vez que alguien le cita en internet. Reivindico la sorpresa y la privacidad del lector para enfrentarse a la magia de tan maravillosa historia.

Saint Exupéry dijo la verdad. A mi hija le enseñé un dibujo muy especial y me dio una respuesta que me dejó helada. No voy a caer en la trampa de desvelar secretos. Pero, por supuesto no había leído El Principito porque no sabía leer. No tenía ninguna información que contaminara su contestación. Le salió del alma. Así que, cuidadito con lo que se dice de S. E. La realidad supera siempre a la ficción. Es verdad. Sin embargo, nunca podrá ir más allá de la imaginación.

Hay club de fans del Principito, que imagino no se llamarán así porque se creen mucho más interesantes. Caminan a un palmo del suelo, porque sienten que entienden aquello de lo que los demás no nos damos ni cuenta. Cuidadito con no tener en cuenta a ese “los demás”. A veces las sorpresas son enormes. Son tan intensos y tan falsos que aburren. Seguro que han copiado de aquí y de allá. Decoran frases que han recibido y las reenvían. Han prostituido algo inmaculado. Se venden camisetas con eslóganes atribuidos al pequeño príncipe.

Los sesudos críticos del libro, que no sé si lo han leído o se lo han empollado sin disfrutarlo; (¡Qué pena! Con lo que mola el Principito) los eruditos del Principito le han hecho una autopsia. Para eso hay que romper el libro, abrir en canal la historia. Sacar cada una de las vísceras, cada palabra y colocarla en un frío recipiente metálico.  Extraen el corazón con instrumental de detalle, hacen el análisis sintáctico y gramatical desordenando palabras; aislando conjunciones y rompiendo estructuras. En fin, a base de descuartizar lo que es una maravillosa lectura, la han convertido en tesis doctorales, cum laudes y clases magistrales. ¡Qué pesadez! Así no me extraña que los niños no quieran leer. No digo más no vaya a ser que me convierta J






29/10/2018

Y VA SINEAD Y SE CONVIERTE



Desde luego, los cantantes y famosos no hacen más que darnos disgustos. A veces creo que me da igual, o debería, la vida privada, o pensamientos o ideología de los famosos. Porque a mí qué me importa el credo de Dylan o a quién rece Cat Stevens, que, por cierto, ya no sé cómo se llama. Mi vida cambió cuando oí su “Padre e hijo”
It's not time to make a change,
Just relax, take it easy
You're still young, that's your fault,
There's so much you have to know
Find a girl, settle down,
If you want, you can marry 
Look at me, I am old, but I'm happy
Ahora la canción parece ñoña, pero en su día fue valiente. 
En fin, me parece que toda esa pantomima la hacen para ganar audiencia. Igual que los actores españoles que levantaban la ceja en una entrega de premios. Están siendo protagonistas de su propia comedia. Zapatero a tus zapatos. Pero no se pueden aguantar.  Y claro, destapan muchas de sus miserias cuando cambian de oficio. Se exponen. Sin vestimenta adecuada, sin atrezo. Normal que se estrellan. Cuando pretenden ser lo que no son. El buen actor de teatro, no tiene por qué ser ocurrente. ¡Se aprende los papeles!  Sí.  Tú y yo lo sabemos. Pero a veces a ellos se les olvida. Como decía Les Luthiers.
“Ernesto Acher:…en aquel hermoso lar fundé ¡Caracas! Fundé Caracas y acerté a fundarla en tan hermoso valle.
Marcos Mundstock: Fundó Caracas, dice. 
Ernesto Acher: En tan hermoso valle...
Marcos Mundstock: Acerté a fundarla... Acertó a fundarla. Y tanto acertó que la fundó en pleno centro de Caracas que ya estaba fundada y él no la vio...”
Ellos se sienten a veces tan importantes haciendo de reyes o grandes personalidades que hacen suyos sus discursos. Se identifican de tal forma que mutan. En valiente soldado, capitán de navío, presidente ejecutivo de multinacional, amante recio y olvidado. Se descubren a veces con discursos que creen manan de su mente activa y brillante. Se han metido tanto en el papel, que son otro. Siempre pensé que la pobre Lola Herrera era viuda y hablaba de verdad con Mario. De día y de noche. Tanto tiempo estuvo en cartelera. No sé si Delibes lo debería haber consentido. Tanto dolor junto debe tener consecuencias. ¡O represalias!
El colmo fue Dylan, también tuvo su conversión a mitad de carrera. Que haga lo que quiera. Pero le dan el Nobel de Literatura y el tío no va a recogerlo. ¡Hombre Robert! Eso no está bien. La verdad es que a los premios habría que presentarse. Esto es, no puedes ganar si no optas voluntariamente. Y punto. Porque hay más gente que escribe bien, majo. El punto final es Sinead, con su cráneo impecable, que ahora de pronto se convierta al Islam. Es en sí mismo una contradicción, un calcetín que se da la vuelta. Sus motivos tendrá.


25/10/2018

PROFUNDAS PETARDAS. ¡ASI SE HUNDAN!


Hay un tipo de personas que dice muchas estupideces creyéndose muy profundas e interesantes. Estoy pensando en una “ella”, pero las hay de todo género y condición. Las redes a sociales les han dado una autovía por la que circular, llena de rotondas donde cuelgan carteles de sus pensamientos. Son tan osados que se sienten únicos. Originales. La mayoría de sus elucubraciones son bobadas, fruto de una incultura alarmante, de no haber leído nada, de no haber aprendido nada. Pretenden ser profetas sin conocer el pasado. Sin saber ni un poquito. Internet, Facebook, Instagram…son caldo de cultivo donde semejante “malatía” germina y se expande como el virus que es.

Se repiten y copian a sí mismos y a sus semejantes. A base de decir mucho una cosa, parece cierta. En general se trata de memeces que han atravesado nuestro pensamiento mil veces; pero a esa edad en la que estás formándote. Ya. Siempre nos estamos formando. Siempre aprendiendo. ¡Pobre del que no aprenda cada día! Para centrar el asunto: la edad del mentecato en cuestión, algo más de 40. Los que conozco, de 60 no pasan. Pero ya se andarán.  No mueren.  Son como las pilas del conejito de Duracell. Tampoco asimilan, a pesar de su aparente interés. Aunque te miren ojipláticos. Desconfía. Desconfía de tu amigo nena, el vampiro está muy cerca de ti.

Esta panda de lerdos, se creen más interesantes que el resto. Andan a un palmo del suelo. Con su insoportable levedad. No te digo nada si tienen delante un vino. No se dan cuenta de lo ridículos que pueden llegar a ser.  De lo poco que aportan.  No se enteran de que son tontos. Muy tontos. Me recuerdan a los políticos. Si además de enarbolar banderas de memeces se hace con lengua de trapo, ya no hay quien lo aguante. Se van a la cama tan a gusto.

Les puede dar por varios temas. El más común es el amor, la felicidad y realizarse. Porque es que eso es fundamental.  Son individualistas. Egoístas. Se miran el ombligo y nada más. Les crece el cuello y les sale chepa de tanto observarse a sí mismos. Parece que escuchan porque suelen hacer muchas preguntas.  En realidad, esperan agazapados para meter su cuña. Buscan un titular para su próximo tuit.

23/10/2018

LAS CHICAS DE PELO CORTO


Las chicas de pelo corto son un punto y aparte. Ahora todas llevamos melena. Diga lo que diga el Vogue o Yo Donna. La mujer hoy día lucha por y para melena. Aunque pase la mayor parte del tiempo recogida en moño, coleta, moñete y las versiones varias derivadas. Salvo honrosas excepciones, la melena corta o melena larga, media melena nos esclaviza. Rizos o pelo lacio. Mechas o tinte. Canas al aire. Rubias o morenas. Pero siempre melena. Lo importante es rebasar la barrera de que se quede por detrás. El objetivo es que sea una melena a la espalda, como el besugo. Complicado. En busca de la melena perfecta. Cuando empieza el calor y en la coronilla se te rizan los pelillos la tentación de la peluquería para dar un corte por lo sano, es enorme. Tras un invierno de plancha y secador el momento crítico del cambio de estación hay que superarlo. De nuevo el recurso de coleta y peinados varios. Todo antes de cortarse la ídem. El paso por la media melena o el flequillo es volver a empezar. Pero para cortarse el pelo de verdad o eres mayor, o muy mayor o tienes carácter.  Mucho carácter. Queda terminantemente prohibido hacerlo en un cambio de estado, ya sea de ánimo o civil.  En tiempos de tribulación,  no hagáis mudanza.

Entre los cincuenta y setenta era revolucionario que una mujer llevara el pelo corto. Era el equivalente en España de la barba en el hombre. A lo “garzón”. Así dice mi madre de ley. Así se dice. Mi madre y mías tías desde que tengo memoria han tenido el pelo tan corto que se les veía esa nuca esculpida de donde nacen los más pequeños cabellos.  De ese perfil quizá se enamoró mi padre.  Es cierto que estas cuatro segovianas llegaron a Madrid en los años cincuenta, rapadas y estudiantes. Eran la bomba de modernas. Se casaron de corto tres de cuatro. No digo más. Han intentado todas con más o menos éxito mantener la tradición en la descendencia. Veremos qué hacen las nietas. Por ahora han perdido la batalla por goleada. Eso de que nos confundieran con niños de pequeñas nos tatuó. Encima eran tan radicales que no nos pusieron pendientes. ¡El colmo! Nos agujereamos todas el lóbulo con la mayoría de edad. Nos acompañaron ellas para hacer lo propio, que de tan modernas se les había cerrado. 

Hay grandes ejemplos de famosas con corte de pelo como un chico. Las que pusieron de verdad el punto y aparte. Desde Audrey Hepburn a la Mecana que fueron rompedoras y auténticas.  O Madonna, que ahora luce melena. Empezó rapada. O la grande ¡Sinead O'Connor!. Cantando su “nothing compares 2u” bella y auténtica. Leo ahora que está dedicada a no sé quién la canción. Ya estamos!. ¡Menuda castaña esta manía de explicinnecesario.Que no es lo mismo que "la funestar manía de pensar".Para mi “u” eres tú. No hay otro. Que digan lo que quieran críticos y gente de mala vida. Cotillas. Sacacuartos. Demi Moore no tiene mérito, en Ghost dio el golpe; pero le crece rápido. Luego están las francesas, o las que lo parecen. ¿Quién no entraría a tomarse un  chocolate en un sitio regentado por Juliette Binoche?. Esa película no tiene credibilidad. Las chicas, por imitación; y los chicos porque la quieren a ella. Las guapas rapadas enamoran. Da igual que sean bellas por dentro o no. Si lo son por fuera llevan mucho camino hecho. Es así. No se lo tienen que currar. El pelo corto deja sin respiración al conquistador. Hay un halo de misterio alrededor. La valentía que se le atribuye a la decisión del pelado. La indiferencia que se les supone a ellas, que muestran nuca y dejan ver al desnudo casi, la forma de su cabeza con indiferencia y altaneras. Es un conjunto que enamora. Se convierte en mítico algo que quizá tenga una naturaleza más simple y racional.  Dicen las pelicortas "es comodísimo" ¡Una porra!. De todas maneras, si tienes los labios gordos y turgentes, como cualquier parisina que se precie, no implica valor darse un rapado. Un buen pintalabios y un poco de rímel hacen que estés estupenda. También los ojos aportan. Esas mujeres con la cara llena de mirada, se retocan las pestañas, repasan la boca y son un sex simbol. Mejor flacas. La delgadez provoca siempre en el hombre un deseo de hacerse cargo. De alimentar ese cuerpo que grita necesidades no satisfechas. Cualquier hombre corajoso que se precie y merezca llevar los pantalones, quiere encargarse de eso.

La realidad seguro que no tiene nada que ver con las ganas de ser original. Las razones prácticas y mundanas son generalmente el origen real de las decisiones. Tipo me han pegado los piojos los niños. O una enfermedad, que es más grave. O un simple “no me se peinar”.  En este último grupo entra la nobleza y las chicas de abolengo. Esas mujeres de rizos infinitos peinados por doncellas entre confesiones de amores no correspondidos. Ante un espejo gigante mesan los cabellos que caen sobre el respaldo tapizado de flores de la butaca. El tocador con los utensilios de plata testigo de intimidades. Al separarse de la familia, si en el lote no iba la muchacha de impecable uniforme y mirada tranquila, en muchos casos era necesaria la tijera. Porque realmente cambiaban de vida, dejaban atrás hasta la melena. En otro nivel, pero con el mismo fondo: No sabía peinarse, estaba era mi abuela. El día antes de casarse, su maravillosa trenza fue segada por mi temida bisabuela. Cruel despedida de la soltería.