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31/07/2015

LA CALA DE SAN PEDRO

La Cala de San Pedro, en San José (Almería) es un lugar paradisiaco. Se trata de una cala recóndita, situada a unos 5km del pueblo de las Negras. Se accede después de una buena caminata al sol. Si dejas el coche en Las Negras, andarás casi hora y media. Vas cargado de bebidas porque sabes a donde vas y con tubo, aletas, gafas...porque sabes donde vas. Paraíso del buceo y la tranquilidad.
Recorres una pista ancha al principio. Si no fuera por el sol de justicia de las doce de la mañana, porque vas en chanclas (unas deportivas serían el calzado adecuado, pero solo de imaginar el calor...se te va de la cabeza la idea), si no fuera por eso y porque lo más parecido a un árbol que alcanzas a ver, mires hacia donde mires es una pita casi seca, eliminando del escenario esos pequeños detalles, sería un camino agradable, a cota, árido, sí, desértico mas bien, pero bello. Poco a poco se va estrechando, se complica hasta el punto en el que hay dispuestas cuerdas convenientemente ancladas al suelo con redondos del 25 (mm). Es inmediato imaginar sin ser especialmente observador que ha habido algún percance, después, atravesando el mismo terreno. blancuzco, calizo, desintegrándose a tu paso. Haciéndose polvo al pisar...vislumbras por fin el mar, que dejaste de ver hace mas de media hora...sera detrás de esa curva? Te preguntas optimista. No. Ni detrás de la otra, ni de la siguiente. Cuando estás perdiendo la esperanza empiezas a vislumbrar vegetación. Higueras y pinos. Cactus vivos (en el camino has visto hileras de sembrados secos). Ves el castillo, detrás: un vergel. Ahí está. Se abre una ensenada magnífica. Recordabas que el camino era largo. Pero no tanto.

Ya hemos llegado. Queda solamente bajar. Hay un manantial de agua dulce que es lo que ha permitido a toda esa panda de hippies que empiezan a brotar de entre los cactus, salen de los rincones, les ha permitido vivir allí. En la fuente hay algunos haciendo una ritual de limpieza, otros leen en voz alta un libro. Están en pelota picada la mayoría. Cadi todos 'fumaos'. Hay un asiento de atrás de un coche situado en un punto estratégico desde el que seguro se ven los mejores amaneceres. Huele que apesta. Llegas por fin a la playa. Todo es buenrollismo.
El mar es transparente azul turquesa, se ve cada piedra del fondo. Cada pez. Una maravilla.
De pronto ves un barquito llegar lleno de gente que desembarca con su ajuar de sombrillas, neveras, sillas de playa. Que se podía venir en barco? Estás al borde del colapso y había un barquito para venir tranquilamente. No tienes claro si tus hijos y tu mujer te lo perdonarán; se re ha tenido tu que ocurrir lo de San Pedro el día que ha venido tu cuñado con los niños desde la ortodoxa Mojácar, no sabes dónde meterte. Estáis colorados como tomates, al borde de la insolación. Nadie dice nada. Bebéis agua.
Parece que el paseo ha dejado exhaustas hasta las críticas. Disimulas.
Tras unos baños estupendos, una visita al chiringuito regentado por Aborígenes de la cala, se calman las aguas en tu familia. Disfrutáis de un buen picnic, aunque te hubiera gustado llevar más cervezas...para anestesiar las agujetas porque en cuatro horas el ambiente en la cala se va haciendo excesivamente hippie y sabes que toca volver.
Toda una experiencia la cala de San Pedro. Un poco mito, el asunto súper naturista. Vende pulseras que sospecho compran a su vez. Deben vivir de algún cultivo.


30/07/2015

DECATHLON

Hay que ver lo que ha hecho Decathlon por la igualdad. Ni el comunismo ha conseguido lo que Decathlon en un par de temporadas. Ha hecho tabla rasa en la ropa de deporte. Ha acabado con la moda en el esquí, golf, equitación, buceo o natación. Da igual. Todos al mismo nivel. Ya sólo los horteras usan zapatillas de marca o imitan a Cristiano o Mesi en las camisetas. Se usa ropa de Decathlón. Punto. Quizá algún despistado se compra unas Nike, Adidas...pero propios y extraños, gente de barrio y del extrarradio, de pueblo o capital de provincia, todos visten igual para hacer deporte. En toda España.
A ver. Hay gente pija y caprichosa, sí, esos pillan por internet la "chupa" noruega, con la bandera y capucha con pelo...pero los pantalones, los calcetines, las botas...del Decatlón. La bicicleta, del Decathlón. Es cierto que hay una tienda en Chamberí donde los auténticos ciclistas compran recambios, analizan las últimas novedades, intercambian pareceres y experiencias...pero son cuatro friquis, los mismos que en el esquí se van a una tienda pelotuda donde sólo tienen ropa que de verdad es impermeable, que de verdad no cala, con la que no se pasa frio ni en el Polo Norte. Pero ese pantalón de Rock Neige, con el que ni sudas ni pasas frio haya ventisca o vendaval...marca la diferencia. Tú sigues esquiando después del temporal y la masa de monos rosa morados se refugia desde primera hora empapados en la cafetería. Hay que elegir.
Si tu hija está dando clases de danza española, flamenco, etc., te hará la profesora irte a la calle Atocha, a una tienda de una amiga suya que tiene un horario genial para compaginarlo con tu trabajo y tu vida, del tipo de 10:00 a 13:30 de lunes a viernes...según la profesora los zapatos son buenísimos y no se le estropea el pie y no sé qué más. La realidad es que en Decatlón los tienes casi iguales por la mitad de precio. Y probablemente los de la tienda gitana son mejores, peri tu niña en seis meses, que es cuando empieza el zapato a deformarse, ha cambiado de talla y, o bien tiene hermanas bailarinas o no hay bolsillo aguante
Hay quien dice que hay productos más caros en Decatlón que en cualquier tienda súper pim pan pum...creo que es un burdo rumor.
La mayoría del mundo mundial compra calcetines, sudaderas, chándal, en decatlón, especialmente si se trata de iniciarse en un deporte. Y hacen bien. Es el paraíso de la iniciación. La realidad es que es un chino encubierto, un "todo a cien del deporte" y uno se siente más ágil y deportista al salir de la tienda azul. Aún así, prefiero las tiendas de barrio, odio los "malls"

29/07/2015

IR A LA SIERRA O AL CLUB

Son las dos opciones. En Madrid puedes ser del Club de Campo, Somontes, Puerta de Hierro, El Tejar....etc., o tener pueblo.

Cuando llega el fin de semana aflora la diferencia, las diferencias. Y se evidencian envidias y rencores y una defensa a ultranza de la opción propia. Porque los que tienen pueblo no entienden a los del Club y los del Club encuentran monótona la opción del pueblo. Los más radicales ridiculizan al contrario tachándole de pijo, soso...o cualquier otro adjetivo que puede venir tanto de unos como de otros. Es un asunto hereditario y los padres de discuten con los padres y los hijos con los hijos (usando los argumentos manidos que están cansados de oír).
Ahora está un poco difuminada la diferencia por un concepto reciente: la urbanización. La urbanización es el café con leche entre el Club de Campo y el pueblo

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Pero, quitando la 'urba' (que es burda imitación de la del pueblo - porque en el pueblo puede que vayas a casa o a urba, pero es un detalle menor-) en Madrid, si no tienes pueblo, es que vas al Club. Dentro de la categoría de los clubs hay de todos los rangos y colores. Desde los populares hasta los más selectos. Estos últimos no son necesariamente los más caros, lo que les hace exclusivos es la dificultad de acceso. Así, para entrar en el Club de Campo, incluso en las mejores familias, hay dificultades. Conozco a muchas chicas estupendas, de apellido compuesto y sin problemas económicos de ningún tipo, que solo pueden entrar como cuidadoras de sus hijos en el Club de Campo. El Club da mucho caché y crea círculos de personas de clase social semejante, que llevan a sus hijos a los mismos colegios y ellos juegan juntos al tenis, golf o cartas...según rango. También da para hace negocios juntos. Sin embargo el pueblo es una opción completa, que afecta no solo a lis fines se semana sino al verano...a todas las vacaciones. Se empieza a tener pueblo por familia o por origen, porque se enamora alguien del lugar, para pasear...montar el bici, se acaba yendo porque te enamora, porque no sabes no tener esa casa en la sierra. Que es tu historia, que es testigo de tu.c re crecimiento, es donde empezaste a coger distancia de tus padres. Es donde te refugiabas cuando el colegio y la universidad te daban la espalda. Está lleno de rincones accesibles donde has llorado, reído, bebido, donde has contado confidencias. Hay montañas a las que has subido solo, con tu padre, con amigos. Has querido tanto allí. Cada rincón te pertenece o tu le perteneces a él. Eres quien eres en parte por ese pueblo en el que has pasado la horas, los días...los años. Pensar en dejar de ir, dejar tu casa es cono renunciar a un trozo de ti. No es material, es emoción neta.

28/07/2015

LOS CAMPAMENTOS DE VERANO

Odiaba los campamentos. Lo único con lo que soñaba era con 'el dia de padres'. Secretamente hacía su mochila, todo doblado a conciencia. Separaba la ropa sucia. Lavaba bien los cacharros metálicos de la comida. Los ataba a los colgantes exteriores de la mochila. Enganchaba la cantimplora firme para que no diera golpes. Y recogía toda la basurilla generada en esa primera semana. Y sonreía. Por fin. El año que viene les diría a sus padres que no quería volver.
No era especialmente infeliz en el campamento. Participaba en las actividades como todos. Conocía y cantaba las canciones. Comía a disgusto. Pasaba miedo. Recogía leña. En fin. Una más. Pero por la noche, en el saco de dormir, se preguntaba qué hacía allí. Cada mañana, cuando se ponía la camisa azul claro sin quitarse el pijama ae prometía no volver nunca más. Durante las comidas, cuando unos contaban divertidas historias del colegio, ella simplemente recordaba a sus padres. Quería volver a casa. Le daba igual estar sola, que sus padres trabajaran, que sus hermanos sí fueran de campamento.
Lo que más le podía gustar del mundo era coger uno de sus libros de E
B. y tumbarse en el sofá del cuarto de F. y leer, sentir cómo se le cerraban los ojos, dejarse aplastar por el sueño caluroso de esos meses de julio aplastantes...abrir el ojo y rebuscar la página. Luego iría a la cocina a por algo de beber o de comer. Bajaría a la calle a hacer algún recado encargado por su madre cuando la había visto desayunando. (Le encantaba desayunar con sus padres, comentar en la penumbra cómo podía ser el día, los avatares de la noche anterior...le daba igual dormir poco, nunca se perdía el despertar. Su madre a oscuras con el pitillo en la mano, sin palabras, ella charlando sin parar, llena de luz. Su padre disciplinado por fuera y por dentro, un café, un beso y adiós)
Por eso el día de padres hacía su mochila a conciencia, pero nunca se atrevió a confesarlo. Y dejaba que se fueran sin el amargor de su malestar. Les torpedeaba con anécdotas para tapar su pena. Ya lloraría por la noche cuando los otros roncaran de agotamiento.

23/07/2015

EL MOSTRADOR DE ALITALIA

¿Cómo distinguir el mostrador de Alitalia de todos los demás? Uno llega al aeropuerto de cualquier ciudad del mundo y observa los infinitos mostradores alineados y numerados. Desespera momentáneamente. Ha llegado con el tiempo justo. Hace escala en Milán y si pierde esa conexión probablemente no llegue a Malta hasta mañana...se arrepiente de haber elegido Alitalia para volar, empieza a recordar anécdotas sobre la impuntualidad de los italianos...y se va calentando solo....'luego dicen de los españoles...pero es que ellos son peores...lo curioso es que se la arreglan para pasar desapercibidos en todos los mitos del espíritu mediterráneo...muy curioso.'...Y sigue dándole vueltas a las subvenciones que los de la bota consiguen por cultivar un aceite que realmente compran a los andaluces, por el vino que envasan y el mundo entero cree que es italiano cuando en realidad sólo es suyo el precioso envasado. Lo consiguen vender como un vino de lujo mientras en origen es básico y como tal lo compran...

Ya está prácticamente seguro de que perderá su conexión, lleva andado medio aeropuerto y va por el mostrador 395...se pregunta cuántos habrá..mil? Falta media hora para el embarque. No está anunciado el vuelo...su flema le impide ver más allá de lo puramente racional. Está cada vez mas enfadado.

 Y de pronto recuerda lo que decía E., su amigo. Un mostrador de British...es una azafata, o dos y ordenadamente detrás de una linea que es innecesario que esté trazada en el suelo, se ordenan con impecable armonía los 850 pasajeros del Airbus...aunque para de la cola salga de las puertas de cristal del aeropuerto o serpentee ligeramente. El problema de la longitud excesiva está bastante mejorado con los sistemas de contad móviles que se han instalado últimamente y hacen al pobre viajero zigzaguear...Pero, ay!, qué ocurre allí? Mostrador 547. Es un tumulto: Algunas azafatas han bajado el escalón, fuera de sus puestos y apoyándose en el mostrador hay mad de 50 personas, algunas incluso se han subido a la cinta de las maletas, corre un niño por un de ellas detrás de un peluche despistado, otros intentan elegir sitio en el avión mirando la pantallita que le enseña el desesperado azafato que queda al mando. Miras debajo del 547 y la bandera blanca verde roja...imposible equivocarse, vuelo a Milán, embarque en quince minutos...Imposible, piensas...pero no, de pronto el caos se ordena, todo fluye, las maletas, los viajeros muestran billete y pasaporte y en diez segundos escasos es tu turno. Cinco minutos más y has pasado el control de pasaportes, recorrido sin saber cómo, medio aeropuerto y estás sentado en tu ventanilla, fila de salida de emergencia. Funciona.


21/07/2015

RECONOCERIA ESE PIE ENTRE UN MILLON

Si me hicieran una prueba de pies, el tuyo lo reconocería entre un millón, le dijo al nacer. Y es que su pie, como ella, es único. Tiene una forma peculiar, saliendo del tobillo sin solución de continuidad, gordito y mullido, pero se va estilizando a medida que ella crece. Las uñas están encajadas en cada dedo, son tiernas, como el resto. La piel es suave y sin ángulos.
 
La moda de las fotos de pies empezó hace muchos años. En primer plano tus pies, detrás el paisaje. Siendo éste el foco de atención, lo bello. El pie, una mera referencia a que tu estabas allí, posiblemente solo. En otro caso hubieras salido tú de cuerpo entero en la foto. Fue un poco rompedor, innovador, quizá un avance de la soledad en la que vivimos; pero ahora las fotos son selfies de pies, en invierno calzados: un corro de niños y sus zapatos desde arriba, de colores, rotos, sucios, limpios. En verano, los pies sobre la arena, desnudos sobre la hierba. ¡Qué poco pudor! Ya sólo llevar sandalias es una señal erótica. O ese hombre que anda descalzo, con el pantalón ancho un poco por encima del tobillo, dejando una huella en la arena que el mar borra al momento.
 
Ahora está de moda hacerse fotos de los pies tal cual, de protagonistas. Y como hay redes sociales, la gente los comparte. Los pies son tan feos como íntimos, en general. Entiendo las culturas que obligan a esconderlos... algunas por las atrocidades a las que se someten para hacerlos pequeños. Eso no lo entiendo... Pero de ahí a sacarse una foto del juanete y mandarla a propios y extraños, hay un abismo. Me da igual que sea una foto del juanete que una foto de ese pie inmaculado de pedicura, con las uñas color rojo pasión. Veo el pie como algo íntimo que solo se enseña en caso de necesidad.
 
 

Los pies, como las manos, dicen tantas cosas de nosotros... además hablan sin que podamos contenerles. Porque no está en uno mismo la capacidad de callarse, si no en el que observa, en el que mira ese meñique gordo de tanto ubicar los muebles en la oscuridad. Ese pulgar enorme que hace que tu pie derecho calce un número más que el izquierdo. ¿Y ese dedo índice más lago que el pulgar? Ese pie nervudo, que habla de fuerza, de seguridad. Ese pie esquelético de mujer histérica. Ese pie gigante imposible de dominar. Ese chiquitito, que calza cualquier tacón. El pie regordete, con lorzas, de un adulto comilón, que hubiera podido nacer en la Roma de Nerón. Y siguiendo con los símiles el pie de gladiador. Que no necesita calzado para pasar por las brasas de San Juan.

Hay tantos tipos de pies como personas, pero mi pie favorito, es ese pie que solo tiene cuervas, que parece que no tiene huesos de lo blandito que es...ese pie sería para mi objeto de escultura de Botero. Ese pie daría una buena patada en el culo a quien le diga una tontería. Ese pie es de alguien sensible y fuerte. Divertida y seria. Profunda y linda.

 

14/07/2015

MI TIO

Mi tío. No mi tío, el tío de Jacques Tati, aunque si me dijeran que se conocían no me extrañaría. Mi tío F decía siempre que el humor es repetición. Hay a quién no le hace gracia. Entonces hay que repetírselo otra vez porque eso es que no lo ha entendido. Las grandes bobadas las repetía sin descanso hasta hacer estallar la carcajada del absurdo. Como en la película de mi tío cuando se vuelve loco con los mandos a distancia de lo que hoy sería una casa domótica. Para encontrar la gracia a las cosas hay que entenderlas, acercarse y ser noble...tener el corazón blanco.
 
Lo malo es cuando la gente que no tiene sentido del humor es que a veces es incapaz de convivir. El humor es comprensión. Y la falta de humor deja al individuo sin el más mínimo sentido de la tolerancia, porque no entiende. Al final todo es eso: no entiende. Es una incapacidad total de ponerse en el lugar del otro. Es falta de inteligencia, porque el humor es resumir, asumir los defectos propios y ser capaz de ser generoso con los de los demás. Esta gente sin humor no sufre, los perjudicados, los que atraviesan los escollos, son los que les rodean. Porque mientras tratan de templar e intermediar padecen las consecuencias de la rigidez de la falta de sentido del humor de otros. Son fundamentalistas. Arrasan con su razón incapaces de tener cintura ante los argumentos de otros si no es a través de la confrontación y el enfado.
 
Encontrar la parte divertida de las cosas y no la dramática, que es la fácil, es tener altas dosis de inteligencia, ser íntegro, estar seguro de uno mismo... Entonces, cuando alguien te intenta poner una zancadilla, te intenta cuestionar, plantea dudas de tus argumentos...tu (él, ella) respondes con ironía, sin hacer daño, porque notas la bondad del otro, su inconsciencia y a la vez su vulnerabilidad. Y sientes ternura. Y todo lo cambia. Hay que ser muy buena persona y muy listo para sonreír. Para reír. Y mejor persona para que los demás sonrían contigo.
 
Como a mi tío, el mío o el de JT...lo desconcertante debe hacernos sonreír, debemos repetir, repetir, hasta aprenderlo, hasta que salga la carcajada al sentarte en un sofá absurdo. Mi tío decía que a los niños hay que tratarlos a lametazos. Todos somos niños.